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El último viaje transcurrió por caminos, sendas y carreteras de Sudamérica, continente que el alcalde de la pequeña población salmantina de Navacarros comenzó a recorrer en bici hace tres meses. “El proyecto ha ido avanzando año a año, continente a continente, día a día, pedalada a pedalada, y ya se ha hecho mayor de edad, ya he superado los 30.000 kilómetros programados a lo largo de los cinco continentes, incluidos los casi 5.000 kilómetros recorridos en Sudamérica”, explica Yepes.
De nuevo en Béjar, Yepes detalla sus experiencias: “;i primera incursión en este continente fue en Colombia, a través de los llanos del norte junto al Mar Caribe, que sirvieron de calentamiento para la alta montaña, mi primer contacto con la Cordillera de los Andes, con sus puertos interminables llenos de vegetación, y con sus zonas conflictivas por las revueltas mineras y la guerrilla”.
El siguiente paso consistió en cruzar la frontera con Ecuador, “un Estado totalmente desconocido” para él, que ha descubierto según ha avanzado con la bici, “conociendo la línea que da nombre al país, la línea del Ecuador, que divide los dos hemisferios, con sus curiosos fenómenos naturales, dónde es posible colocar un huevo de pie sin sujetarlo y donde puedes apreciar cómo el agua gira en diferentes sentidos a cada lado de la línea, o donde sientes la fuerza gravitacional y sus efectos en tu propia naturaleza, perdiendo fuerza y equilibrio”.
El alcalde narra su experiencia en tierras ecuatorianas, donde tuvo la “oportunidad de vivir una aventura única, por su dureza física y por lo emocionante que resultó subir a la cumbre del volcán más alto del país, El Chimborazo, con sus 6.310 metros”. “Una altura a la que jamás había ascendido antes”, a pesar de compatibilizar su labor como primer edil con el de monitor de esquí en la estación Sierra de Béjar- La Covatilla.
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Yepes posa con unos niños en uno de los itinerarios de sus viajes.
Viaje a Perú
El viaje también lo trasladó a Perú, un país “especial” por ser la tercera vez que lo visita. “Siempre espero poder regresar para descubrir sus encantos naturales y arqueológicos y reencontrarme con parte de mi familia que reside allí”. Para Yepes, Perú “es un país muy grande y diferente, desde el desierto del norte, a la montaña del centro”, donde ha podido disfrutar de la subida más dura y larga que ha abordado en estos cinco años. Se trata de una ascensión de ocho horas en bicicleta, hasta llegar a una altura de 4.200 metros y coronar Huaraz, la zona montañosa por excelencia del país. Ha sido un viaje de cientos de kilómetros de costa junto al Océano Pacífico pedaleando junto a la belleza del lago Titicaca.
Su viaje solidario continuó por pleno altiplano de Bolivia, a una altura media de 4.000 metros. “He podido disfrutar del encanto que supone el aparente caos de la ciudad de La Paz y del vértigo de uno de los viajes más emocionantes que se pueden hacer sobre una bicicleta”, comentó.
Se trata del descenso más peligroso del mundo, a través de los 70 interminables kilómetros que tiene la ruta conocida como ‘la carretera de la muerte’, la vía más peligrosa del mundo, con el mayor índice de siniestralidad, que contabiliza la mayor cantidad de accidentes al filo de sus numerosos y peligroso precipicios. En este mismo país ha recorrido 130 kilómetros, atravesando el salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo.
Pero al margen de estas experiencias únicas, Yepes todavía tenía que enfrentarse a su último desafío, lograr ingresos para comprar un lote de bicicletas que entregaría a los niños de las tres últimas aldeas antes de regresar a casa. Para ello, incluso subastó su bicicleta en internet para conseguir más ingresos con los que dar por conseguido su reto solidario.
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El alcalde salmantino durante su viaje.
