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La crisis está empezando, en ella brilla el verdadero “efecto Zapatero”. Ahora sí que nos vamos a enterar bien de lo que cuesta un voto y de lo que vale un cirio. Claro que, a lo mejor, no hay mal que por bien no venga y es posible que la ruina económica de varias generaciones se vea recompensada al menos con la disminución sustancial de muchos de los pecados capitales, del vicio y de la soberbia individual y colectiva de los necios. Habrá menos divorcios, seguro. También menos celebraciones paganas, menos consumo y menos contaminación. Volveremos al camino penitente de la humildad reflexiva, sin escupir contra el cielo. Gracias al señor Rodríguez Zapatero y su legión de asesores volverán las vocaciones religiosas y florecerán de nuevo los Seminarios. ¿No dicen que los curas viven muy bien, como dios? ¡Pues, hala chicos, menos botellones, menos acostarse después del amanecer, y dedicarse ahora a los estudios de las teologías, de los latines, y de las buenas filosofías y sus sanas costumbres, que sois una ruina!
Ahora sí que viene la hora de la verdad. Ahora si que nos vamos a enterar de lo que es bueno. El zapato nos aprieta y el paro nos humilla. ¿Qué será de nuestros pobres hijos y de nuestros nietos, que no son funcionarios ni se dedican a la politiquería…? Menos mal que el EURO, el sagrado Euro, de Aznar, nos ampara de más veleidades y desatinos gubernamentales. De no ser así, si no estuviéramos bajo el paraguas protector del “Santo Euro”, nos moriríamos de hambre con los bolsillos repletos de pesetas. Suerte es que no nos puedan echar, pero Alemania empieza a cansarse de nosotros, de los inútiles. ¿Qué pasaría si se fuera…? Estábamos en verdad en el corazón de Europa, y del mundo. Éramos respetados, admirados y queridos. Y ahora, ¿qué? ¿Dónde estamos ahora y adonde nos llevan…? Somos el hazmerreír general, y lo peor es que este gran desastre sólo está empezando. Nos prometían, hace sólo cuatro días, el pleno empleo y superar en renta per-capita a Italia y Francia. ¡Qué bonito! ¡Qué mentira! ¡Qué maldad! ¡Qué ignorancia!
Han demostrado tener la cara más dura que el cemento “armao”. Ahora intentan disculparse ante la “borreguería”, y seguir engañándola diciendo que la CRISIS no se la esperaba nadie. ¿Yo no soy nadie…? Bueno, pues este “Nadie”, Bouza Pol, les advirtió, en repetidas ocasiones, de la tragedia que se nos venía encima. Si le hubieran hecho algún caso, este desastre general se hubiera evitado. Ahí está la hemeroteca. Ahí está una docena de artículos publicados en Tribuna de Diario de León en los últimos tres años, y de manera muy especial el libro PICOTAZOS LIBERALES, lo mejor que se ha publicado en España en lo que va de siglo. De él, de este libro, de este magnífico ejercicio intelectual escribiré, queridos lectores, el próximo artículo. ¡Deo volente!
