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En este contexto, Roberto Cachán ha llevado a cabo un trabajo de investigación, dirigido por Óscar Fernández Álvarez, profesor de Antropología social en la Universidad de León, titulado Antropología del deporte. Estudio de comportamientos y actitudes de una comunidad ante el fenómeno deportivo: el caso del balonmano de León.
La premisa que guía la investigación realizada es la interacción entre lo religioso y lo deportivo, dos procesos socioculturales idealmente contrapuestos: el religioso a priori, poco fértil para la justificación deportiva, y el segundo, el deporte, concebido como algo tecnicista, consumista y competitivo y, por tanto, lejos de ser aprendido desde el terreno religioso.
La investigación traslada este análisis antropológico del deporte al balonmano en León, hecho que tiene un aliciente muy claro desde su génesis marista junto a su labor continuista (vinculación religiosa). Es, por tanto, un estudio etnográfico desde la perspectiva de la antropología simbólica que trata de ver cómo el balonmano leonés, tan vinculado a León desde su concepción, haga que muchos de los rasgos, conciencias y caracteres leoneses encuentren su expresión en el club deportivo Ademar, conexos a ciertas manifestaciones religiosas en lo referido a teorías, discursos y comportamientos de los seguidores.
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El leonés, humilde, modesto, respetando al contrario y con garra, se refleja en el balonmano
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La investigación incluye, a través de obras y autores, paralelas continuidades entre el deporte y la religión: “los juegos y las principales formas artísticas parecen haberse originado en la religión”.
Cachán nos ha explicado que, metodológicamente, el trabajo analiza al club Ademar en la provincia de León durante cinco años con una estrategia eminentemente cualitativa. Se estudiaron los componentes constitutivos más significativos del deporte, como los espacios de actuación, los seguidores o los medios de comunicación. Las técnicas de investigación más utilizadas fueron la observación participante y la entrevista en profundidad a informantes como directivos, presidentes de peñas, jugadores y exjugadores. En cuanto a las Historias de vida, se realizaron a personas relevantes en la vida del club incorporando una parte de la realizada al hermano Tomás por su trayectoria tanto personal, humana como deportiva.
Ademar significa asociación de exalumnos maristas y todo empezó en 1956 con gran interés por practicar balonmano en el colegio Maristas de León. Hoy, es referente y seña de identidad de este colegio, incluso muchos padres llevan a sus hijos por la labor educativa que saben, se pretende a través de este deporte. Por historial es el equipo más laureado, más sentido y que representa a la ciudad de León, con una cantera de excepción llevada por el hermano Tomás en este colegio. Es decir, que el Hermano Tomás da sentido didáctico-religioso al balonmano, siendo base, referencia, permanencia y futuro del club, instaurando valores como son la sencillez, la humildad y la modestia.
La génesis
A lo largo de la investigación se deja claro la génesis marista y una óptica de contactar el pasado con el presente. Lo más relevante es el concepto de familia y el nosotros deportivo. El primero es el vínculo más valuado como tejido relacional, identitario y de permanencia, en el sentido de progenie y de sentir marista ya que se percibe ese espíritu continuista. En cuanto al “nosotros” deportivo se establece un paralelismo entre estilo de juego y ser leonés. El leonés, humilde, modesto, respetando al contrario y con garra, se refleja en el balonmano. Por eso se puede decir que la nomenclatura “estilo leonés” recopila algo de nuestra tierra. Además, las peñas constituyen, con su actuación de rituales, el brazo identitario del club. La música, los instrumentos y letras, vemos que también proceden del acervo cultural leonés.
En las conclusiones y de forma general, vemos que la actividad físico-deportiva se tribaliza, surgen valores arcaicos, sincretismos religiosos, culto al cuerpo, etnicidad, deporte “de sacrificio” y constantes referencias legendarias. Cachán constata que las prácticas analizadas, sean conscientes o inconscientes, confirman y recuperan ciertos valores de lo sagrado. Hay un intento natural de sacralizarlo todo y el deporte no escapa a esa interpretación encontrándose rituales en el ámbito del ocio y el deporte: se vivifican peregrinaciones como el Camino de Santiago con balnearios y prácticas deportivas, se acoplan temáticas sobre la historia (civilización antigua), tradición (museos), folklore (parques temáticos), reinventándose además centenarios históricos, ecoturismo deportivo... Incluso anuncios televisivos deportivos usan toda una liturgia para llegar al consumidor. El deporte, en definitiva, exhibe todo el patrimonio espiritual.
Cachán explica que la trayectoria del Ademar, transmisible a otros muchos clubs, es un referente de los valores humanos, que son los deportivos. El balonmano resurge como precursor de conductas, ya que con él se aumenta su práctica, se amplía la consideración humana y solidaria y se intensifican valores. En cuanto a la dimensión social, constituye un instrumento válido para conocer la estructura social, los problemas y proyectos de futuro.
A través de su comercialidad se transmite lo afable, lo compartible y lo humanitario, preserva la tradición y exalta lo propio (Balonmanización social) ya que cada año aumenta el tejido social en torno a este deporte (peñas, bares, tiendas deportivas, colegios e institutos, mercados y centros comerciales). Referido a las noticias sobre el Ademar, se ha constatado que el sufrimiento o el sacrificio están presentes en la mayoría de los medios de comunicación leoneses deportivos.
