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OPINIÓN POR POLO FUERTES
Afiliaciones falsas contra Zapatero, sin sentencia
Leía el otro día en los periódicos la sentencia que le había...
29/12/2009
CON VENTANAS A LA CALLE
...caído a dos periodistas de la cadena Ser, por haber desvelado hace media docena de años una lista de afiliaciones falsas en el PP, para poder cargarse a la presidenta Esperanza Aguirre. Una pena de cárcel con añadidos de inhabilitación para poder desempeñar, en un periodo determinado, esta puta profesión. Qué pena. Pero será así cuando lo dice un juez.

Lastima que ese mismo juez no nos hubiera empurado hace 16 años a otro compañero y a mí, por haber sacado a la luz otro despropósito de la misma índole, cuando un secretario general de un sindicato agrario quiso borrar del mapa de la política (leonesa y nacional) al hoy presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero. Qué lástima. Hoy, a lo peor, no estaríamos en la encrucijada crítica de recesión económica, de la que no tiene ni puta idea para sacarnos. Como suena.

La cosa empezó allá en los albores de 1993 cuando, por casualidad, otro compañero y yo en la redacción de La Crónica de León, descubrimos que el secretario general del sindicato Unión de Campesinos Leoneses (UCL), Gerardo García Machado había ideado una maniobra macabra para desalojar del mandato socialista leonés a Rodríguez Zapatero que, a la sazón, era un desastre en el partido, del que Machado también formaba parte. Un desastre que pasaba por no ganar ni una de las elecciones a las que se había presentado, a la que vez que le acusaba de haber echado en manos de la derecha a toda la provincia de León.

La maniobra pasaba por afiliar (ya los había afiliado en el mes de abril, cuando nosotros lo descubrimos accidentalmente) a unos 5.000 agricultores al PSOE, sin haberles pedido permiso ni dado opción a otra alternativa. Así constatamos que en muchas localidades, en las elecciones generales celebradas en aquel año 1993, había muchos más (a veces, el doble) afiliados socialistas que los que habían votado a su partido.

La maniobra estaba arracada, en directa, y sin marcha atrás. Hasta que salta la noticia, la exclusiva en nuestro periódico, de la que después se hacen eco los medios del grupo Prisa, con El País a la cabeza. El escándalo era mayúsculo, sin paliativos. Sin embargo, a nivel nacional, la noticia parecía no haber calado muy hondo en el PSOE de Felipe González que, por aquel entonces, estaba en horas bajas, a causa de los escándalos de corrupción y de extorsión de Estado contra presuntos miembros de Eta, descubiertos por la oposición del PP.

A lo largo de varios meses, Felipe González no hizo caso a las protestas de Zapatero que veía peligrar su puesto en la secretaria general provincial del partido en León, así como su privilegiado puesto de salida en las candidaturas al Congreso de los Diputados. Hasta que la balsa del escándalo ya no tuvo marcha atrás y, para solucionarlo mandó a la provincia a un emisario de su cuerda, Javier Sáez de Cosculluela, anterior ministro de Obras Públicas.

Pero Cosculluela traía la lección bien aprendida de la Ejecutiva Nacional Socialista e4manada de Felipe González y, sino hubiera sido por nuestro periódico (al que después se unieron otros muchos de la provincia y nacionales), que hicimos verdaderos encajes de bolillos para sacar a la luz toda la podredumbre de la maniobra de aquella UCL (hoy desaparecida), hoy, Rodríguez Zapatero no estaría como flete de la Moncloa, jodiendo al personal con sonrisas y entrecejos de esparaván.

Unas crónicas que, a más de uno nos costaron amenazas y retortijones, con puñetazos incluidos (fuimos expulsados de una asamblea, presidida por Cosculluela, en Santa María del Páramo, un 28 de diciembre de 1993 y dos días después, un fotógrafo y yo bajamos rodando las escaleras de la discoteca Gaudí, en Astorga, cuando nos dirigíamos a una rueda de prensa del susodicho ex ministro de Obras Públicas), pero que, al final, la verdad salió a la luz y Sáez de Cosculluela, juntamente con García Machado y otros que hoy ocupan cargos públicos en el PSOE, hubieron de envainársela y enredar el rabo entre las piernas, para la mayor gloria de Zetapé.

Lástima de juez entonces, que nos hubiera inhabilitado y condenado a año y pico de cárcel. Al menos podríamos haber salvado (o no, ¿quién lo sabe?) al país ahora de la hecatombe económica en la que nos encontramos, porque aquel trepapisonda de secretario general provincial, o sea, el Zapatero prodigioso, no hubiera llegado a presidente del Gobierno. Lástima.

Y muchos de los afiliados, que entonces le apoyaron, hoy no estarían lamiéndose heridas de traición de este leonés, con nacimiento vallisoletano, al que algún día habrá que sacarle los cadáveres políticos que ha ido dejando para llegar donde ha llegado. Muchos de los cuales también los tengo anotados en el disco duro de mi baúl de los olvidos.

Hala, para que te escuezcas.
 

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