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Me cuesta despegarme de ese pasado reciente y asentarme en la realidad del club. No quiero alimentar el debate de si la Cultural tiene o no viabilidad en Tercera División, pero creo firmemente que el enfermo tiene cura… en forma de euros, claro.
Fue decepcionante la manifestación de la Plataforma Pro Cultural. No por la intención que tenía, sino por el desinterés que mostraron los leoneses. Debía haber sido una congregación masiva que protestara ante la posible desaparición de un símbolo de nuestra ciudad. Conclusión: tenemos lo que nos merecemos.
Mis sensaciones en estos momentos son contradictorias. Por un lado, me produce un tremendo hastío la crecida pose que provoca el sillón presidencial. ¿Ser el dueño, gestor o máximo responsable de un club de fútbol es sinónimo de volverse falaz? En la Cultural parece que si. Desde el ‘modelo germánico’ de Dionisio Elías, pasando por la ‘escuela de fútbol’ que prometió Tamargo, hasta el “ya hemos cerrado el acuerdo con la Seguridad Social” de Baena, hemos convivido con múltiples ‘pinochos’. Eso sí, entre mentir y desmentir, la culpa, siempre, es de la prensa. Hoy te hablo y mañana no te ajunto como no digas lo que quiero oír. El actual presidente puede pasar a la historia como el salvador de una entidad en tinieblas o el ejecutor de una sentencia inapelable.
El alimento diario de mi optimismo lo ponen los trabajadores del club. Después de 8 meses sin cobrar, no deja de sorprenderme la actitud profesional que siguen demostrando día tras día. Desde los empleados de la oficina hasta los encargados del material, han mostrado un amor a la Cultural fuera de toda duda. Elogiable a más no poder es también el trabajo en la sombra de la nueva dirección deportiva confeccionando una plantilla que mantenga viva la historia del club más representativo de nuestra ciudad. Los nombres propios de Diego Calzado, José Pedrosa Galán o Esaú, entre otros, pueden quedar grabados a fuego en la historia de una entidad por la que todos ellos apostaron cuando casi nadie quiso hacerlo…