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Bueno, para los que no han preguntado mucho, las DIEZ HORAS de falta de agua, en una ciudad regada por tres ríos (Órbigo, Tuerto y Duerna) y tras una temporada de nieve y agua inaguantable, se debió a la avería de unas bombas en la captación de aguas, a orillas del Órbigo. Pues qué bien. ¿Desde cuándo estaba propiciada la avería para quedar los depósitos de La Nevera y el Polvorín (apenas tres millones de litros de almacenaje) vacíos en su totalidad?
Pero hay otra cosa, muchos sabemos muy bien cuánto se tarda en sustituir dos y hasta tres bombas de lanzamiento del agua hacia los citados depósitos. ¡Ah, bueno! Es que ha sido un puente muy largo que los empleados y, sobre todo, el gerente de la empresa en La Bañeza tenían que disfrutar. Que los usuarios se queden sin agua DIEZ HORAS, es pecata minuta. No pasa nada. Que se aguanten.
Bueno, la cosa parece que se solucionó a las trece y treinta horas, según un escrito del Ayuntamiento (después de hacerse suscitado el corte a las seis de la mañana). Ya ven, mis queridos lectores, con un simple comunicado oficial municipal se había subsanado la avería. Pero los usuarios seguíamos sin tener ni gota de agua. Mecagüenla.
Pero hay que tomarlo a cachondeo. El Ayuntamiento de La Bañeza le debe unos cuartos a la empresa (que eso es lo que he podido sacar en claro) y para presionarlo, Aquelia vacía los depósitos de tres millones de litros y aquí no se llenan hasta que los munícipes no den el brazo a torcer y paguen lo que, al parecer, deben.
Hay que tomarlo a cachondeo, como hicieron los payasos hermanos Toneti, una vez que su circo estuvo instalado en La Bañeza. En aquel verano, el agua escaseaba en la zona como los billetes de mil pesetas en las casas proletarias de los años sesenta del pasado siglo. En un momento de su actuación, se enfrentaron los dos tontos graciosos y empezaron a escupirse, hasta que el payaso listo preguntó qué era lo que pasaba. La contestación fue de época: “Nos estamos lavando a escupitazos, como podemos, porque siguen las restricciones de agua en
la ciudad”.
Bueno, pues algo parecido tuvimos que hacer los bañezanos este día 9 de diciembre del 2010. Aunque la captación estaba a rebosar, después de más de diez días nevando y lloviendo en la zona a todo trapo. Pero la empresa calla y el Ayuntamiento remite a los usuarios a dicha
empresa (Aqualia, oiga).
Pero ¡ay salado!, que no se te ocurra devolver el recibo de las lecturas de los contadores porque, dentro de la situación de rehenes que somos los usuarios, te la cortan (el suministro de agua, no vayan a pensar mal). Aunque el responsable de la oficina de La Bañeza no se corte un pelo en dejarnos sin agua, a pesar de pagar religiosamente la papela, una jornada entera para presionar el Consistorio. Hay que joderse, oiga.
