Viernes 10 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
Enamorados
«Galletas de San Valentín, un dulce perfecto para el 14 de febrero»
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La primera y única edición en castellano de este libro (con traducción de Armando Lázaro Ros) fue publicada por la editorial Aguilar en 1958, un año después de aparecer el original en inglés, y se encontraba agotada. El volumen -de 424 páginas y subtitulado ‘Las peregrinaciones al sepulcro del apóstol’- llega a las librerías a un precio de 24 euros en una cuidada edición en tapa dura y con un prólogo que ha escrito para esta ocasión el también hispanista Ian Gibson, uno de los mejores conocedores del singular intelectual irlandés.
‘El Camino de Santiago’ se incluye en la colección ‘Pasajero’, que Cálamo dedica a la literatura de viajes, serie en la que ya han aparecido hasta ahora ‘Por tierras de pan amar’, de Juan José Cuadros; y ‘Castilla en Canal’, de Raúl Guerra Garrido (en edición con fotografías de Eduardo Margareto). En breve verá la luz en esta colección ‘Siete lugares’, de Gonzalo Santonja.
Walter Starkie, que fue el primer director del Instituto Británico de Madrid entre 1940 y 1954, es una de las personalidades más singulares y polifacéticas de la cultura europea de su época. Inseparable de su violín (que aprendió a tocar desde niño) y pertinaz trotamundos, mostró un temprano interés por la cultura hispana. Fue el primer catedrático de español en el Trinity College de Dublín (1926-1947), donde se graduó. A lo largo de su vida, Starkie estableció profundos vínculos con España y con destacados intelectuales de la época (Antonio Espina, Menéndez Pidal, Pío Baroja, Gregoio Marañón, Dámaso Alonso, Camilo José Cela…). Especialista en Miguel de Cervantes(tradujo al inglés el ‘Quijote’ y las ‘Novelas ejemplares’), su mayor fama se
debe, sin embargo, al éxito que alcanzaron entre los lectores del mundo hispano y anglosajón sus libros de viajes, amena mezcla de erudición y relato autobiográfico, que también se da en ‘El Camino de Santiago’.
Atractivo vigente
Ian Gibson afirma en el prólogo que este libro no ha perdido su atractivo medio siglo después de su aparición. “A veces he pensado que Starkie nació para escribir este libro. ¿Cómo no iba a fascinarle a él como buen católico irlandés, hispanista, andarín y juglar, el peregrinaje más famoso de Europa, fuente de infinidad de historias, leyendas y anécdotas?”.
El prologuista destaca que Starkie es un “maestro en el difícil arte de mezclar información y anécdotas, seriedad y humor; de estimular el apetito del lector deseoso de conocer, de saber cosas, pero sin hartarle con excesivos pormenores”. Gibson subraya que con este autor «hay garantía de tener aventuras a raudales, y nunca tantas, ni tan bien contadas, como en este libro (…), que invita a una lectura pausada, sosegada como si real y verdaderamente estuviéramos acompañando al orondo y locuaz autor en su lenta peregrinación”.
