Jueves 09 de febrero de 2012 | Actualizado a las 17:47 h.
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![]() Sergi y Antonio, de Tarragona, descansan tras su segunda jornada de camino en el albergue de peregrinos de las Siervas de María de Astorga. (Foto: Miriam Chacón) |
“Nuestra vocación es social, sabemos que un albergue tiene que ser limpio y digno, pero nunca con lujos, eso lo ofrece muy bien la hostelería privada”, asegura el presidente de la asociación jacobea astorgana, Juan Carlos Pérez, quien explica que el centro abrió sus puertas el 1 de julio de 2006 en un antiguo convento. “Las monjas se fueron en junio de 2004 y lo pusieron a la venta, un tiempo después nos llamaron para ver si estábamos interesados en comprarlo”, recuerda Pérez, quien señala que la decisión la tomaron los socios en una votación.
Pérez destaca que hicieron a las monjas “una oferta más baja de lo que pedían” y que gracias a la intercesión de varias personas, como el párroco de San Bartolomé, que les aclararon a que se iba a destinar el edificio, finalmente éstas accedieron a vendérselo al precio que había planteado la agrupación. “Hoy en día, las monjas están muy orgullosas de que su antiguo convento siga sirviendo para atender a las personas”, asegura Pérez.
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Juan Carlos Pérez, presidente de la Asociación de Amigos del Camino. (Foto: Miriam Chacón)
Desde que adquirió el albergue, la asociación tiene que afrontar el pago mensual de una hipoteca y todos los gastos de mantenimiento del inmueble cuando sus únicos ingresos son los cinco euros que abona cada peregrino por dormir allí. A este respecto, el presidente destaca que “la aventura” va “bien” y que “sólo es posible porque todos los que trabajan en el centro son voluntarios”. “Tenemos la misma ilusión que el primer día y sabemos que con eso y esfuerzo saldremos adelante”, apostilla.
Tras comprar el convento, la asociación realizó en tiempo récord una serie de reformas para adecuarlo a su nuevo uso. “Lo pusimos a funcionar en apenas seis meses, por nuestra experiencia previa teníamos muy claro lo que queríamos, aunque todavía seguimos haciendo mejoras”, explica Pérez, quien comenta que los peregrinos se suelen mostrar satisfechos con las instalaciones.
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Albergue de peregrinos de las Siervas de María de Astorga. (Foto: Miriam Chacón)
“No estamos aquí para ganar dinero, sino para darle un descanso al peregrino”, resalta el responsable astorgano, quien apuesta por que el Camino de Santiago sirva para impulsar las zonas por las que atraviesa. “Pensamos que lo que tenemos que hacer es darle al tejido económico de la localidad la poca o la mucha riqueza” que dejen los caminantes, asevera, poniendo como ejemplo que han colocado unos paneles dentro del albergue para que cualquier comerciante, empresario o emprendedor de la comarca pueda anunciarse.
Peregrinos que han dejado huella
Aunque éste es su primer albergue en propiedad, la asociación jacobea de Astorga lleva más de veinte años acogiendo a los peregrinos, primero en el albergue de Matías Rodríguez y luego en el antiguo instituto. En todo este tiempo, han atendido a miles de personas que han dejado huella en sus integrantes. Pérez recuerda con especial cariño a un grupo de ciegos que se alojó en sus instalaciones el año pasado y que había iniciado el Camino en Roncesvalles (Navarra), y a otro grupo de jóvenes franceses con Síndrome de Down. “Eran unos chicos extraordinarios y se mostraron muy agradecidos por la atención que habían recibido. Cuando venían de vuelta desde Santiago, volvieron a parar aquí para darnos las gracias otra vez”, relata.
Eso sí, se muestra muy respetuoso con los motivos que impulsan a cada persona a realizar la peregrinación hasta Santiago de Compostela. “No entramos a valorar su intención ni la forma en la que hacen el Camino, solo pedimos a la gente que duerme aquí respeto al resto de peregrinos y a nosotros, aunque sí tenemos claro que las raíces del Camino son católicas y hemos habilitado un pequeño oratorio para que los peregrinos que lo deseen tengan un espacio para sus rezos”, señala Pérez.
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Sergi y Antonio, de Tarragona, consultan el servicio de Internet gratuito. (Foto: Miriam Chacón)
El presidente de la asociación resalta que la peregrinación es “muy diferente en verano y en invierno”. “Hasta hace cuatro años, se producía un corte radical, hasta mayo o junio predominaban los extranjeros, en verano había más españoles y a finales de septiembre resurgían los extranjeros, ahora prácticamente vienen mitad y mitad a lo largo de todo el año”, comenta.
Respecto al efecto del Año Jacobeo, Pérez se muestra convencido de que en 2010 superarán la afluencia de peregrinos del año pasado, cuando 21.000 personas pernoctaron en el albergue de las Siervas de María. De ellas, aproximadamente la mitad eran españoles, mientras que, de los de procedencia extranjera, los más numerosos fueron los alemanes, seguidos por franceses, italianos y coreanos.

Recinto para dejar las botas de los peregrinos. (Foto: Miriam Chacón)
El responsable de la agrupación destaca que tan importantes como los caminantes son los hospitaleros, cuya labor alaba. “Es una tarea muy dura, están aquí prácticamente 24 horas al día, ocupándose de la limpieza, de las comidas y de atender a la gente; es un orgullo encontrar a tanta gente que realice trabajos que otros no harían ni pagando”, asegura, indicando que han tenido hospitaleros de “hasta siete países, incluso gente que no había hecho nunca el Camino pero quiso venir a ayudar”.

Juego de la oca (interpretado como un mapa en clave de la ruta jacobea por algunos historiadores).

Cocina del albergue de peregrinos de las Siervas de María de Astorga. (Foto: Miriam Chacón)
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Capilla en el albergue de peregrinos de las Siervas de María de Astorga. (Foto: Miriam Chacón)
