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OPINIÓN POR POLO FUERTES
Desidia y dique seco para dos ríos
Los distintos proyectos de los pantanos sobre los ríos Eria y Duerna han tenido siempre mala suerte. Después de más de 80 años desde la concepción de su idea primigenia, ahí siguen sobre el papel (supongo que la Narbona no haya tirado los dos últimos a la papelera)...
31/10/2007
CON VENTANAS A LA CALLE

...Mientras que cada vez que cualquier temporal   descarga más agua de la cuenta, las inundaciones llegan hasta Zamora, vía Truchas y Castrocontrigo (ahora se cumple un año de la última), en el caso del Eria, o hasta su desembocadura en La Bañeza, en lo relacionado con el Duerna.

Todo parecía estar en marcha a principios del 2004. Declaraciones de impactos ambientales, estudios de detalles, proyectos… Y en el caso del pantano de Cobanallo, sobre el Eria, a punto de adjudicarse. El de Sardonal, sobre el Duerna, iba un poco más retrasado. Pero, ay salao, llega al Gobierno de España el ínclito ceta-ceta Zapatero y empieza a cercenar todo aquello que el Aznar parecía tener atado y bien atado. Y entre ello, estos dos pantanos.

Dos embalses que no entraban en la mollera cazurra de  José Luís Rodríguez Zapatero (ni en la de su ministra de la cosa, Cristina Narbona), aduciendo que era mejor buscar nuevas alternativas para dar solución a las avenidas, las sequías, los cauces ecológicos, las nuevas captaciones de agua potable y un mínimo de caudales para la agricultura. Para ello, era conveniente hacer una serie de estudios de las dos cuencas, con nacimientos a ambos lados del monte Teleno, sagrado de los astures, romanos y otros pueblos de hace más de 2.000 años. En el caso del Eria el estudio parece ya estar confeccionado, según dicen las malas lenguas. Pero debe ser tan malo, que desde abril que se acabó no lo han hecho público, en un por si acaso Y el del Duerna salía hace unos días su licitación a concurso.

¡Ole ahí salero! Cuatro años más perdidos, sin que nadie dimita ni dé explicaciones coherentes del desaguisado. Pero como dije al principio, estos dos pantanos, estos dos embalses han tenido siempre muy mala suerte y, está última es una más. Alguien tendrá que escribir la historia amplia y completa de esta iniciativa cuyos proyectos actuales, aunque la Iglesia ha declarado ya su inexistencia, duermen en el Limbo de los Justos.

Las primeras letras sobre la necesidad de estos embalses datan de los locos años 20 del pasado siglo y el mayor entusiasmo de la obra la refieren dos bañezanos ilustres, tales como el que fuera cronista oficial de la ciudad, José Marcos de Segovia y el historiador y geógrafo, general Nicolás Benavides. Y hasta creo entender que hubo ya un movimiento estatal en la confección de un primer borrador, que fue cercenado por la llegada de la dictadura de Primo de Rivera.

Se retoma la idea en la II República y vuelve a fracasar con el levantamiento militar de 1936. Concluida la Guerra Civil, en 1947, La Bañeza reúne a todos los municipios afectados, desde La Maragatería y La Cabrera, hasta las desembocaduras de los dos ríos (el Duerna en el Tuerto, en La Bañeza y el Eria en el Órbigo, en el zamorano de Santa Cristina de la Polvorosa). Principio de acuerdo. Creación de una comisión. Visita a la Confederación Hidrográfica del Duero. Todo ello, dentro de una complejidad que llevaba pareja la creación de un túnel, entre Molinaferrera y Morla, para unir   los dos embalses. Pero no sale adelante por sus enredos ingenieriles.

Vuelta la burra al trigo en 1969, esta vez de la mano del entonces procurador en el Congreso por la provincia, Afrodisio   Ferrero, con apoyo de diversas personalidades de León. Y sale adelante, aunque al final no entran las obras en los III Planes de Desarrollo franquistas en 1970. Algo que se desbloquea cuatro años después, al considerarse su inclusión en el IV de los Planes de Desarrollo. Pero en el Ministerio de Obras Públicas entra de titular un zamorano de Benavente, al que no le interesan estos dos pantanos y todo se pospone.

A partir de aquí todo quedó de nuevo en suspenso y enterrado a lo largo de la Transición democrática. Hasta que a mediados de 1986, con la fiebre de cerrar Riaño por el Gobierno socialista de Felipe González, vuelven los proyectos a salir a la palestra, para acabar en las redes actuales de la ineficacia y la desidia de los gobernantes. Resultado: siguen las sequías estivales de los dos cauces, las avalanchas otoñales e invernales (con inundaciones peligrosas incluidas), la mortandad de faunas y floras, los grifos a la cuarta pregunta y el riego, casi a calderos, de unas cuantas parcelas. Porque en todo este tiempo ha ido despareciendo paulatinamente una especie sin protección oficial y medioambiental, como son los agricultores. Mecagüenla…

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