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No, coño, ¿qué es eso de vale ni que niño muerto? “Confórmate”, me dijo una antigua compañera de politiqueos, cuando empezó a hacer bromas con la congelación de mi pensión. “Confórmate, que otros tendrán menos”. ¿Congelación?, y una mierda, hecha carámbano. Vamos que el tío Zapa, nunca bien ponderado ni definido, nos ha dejado en muletas para subir las doce cuestas que compondrán la carrera de obstáculos de este recién estrenado 2011. Mecagüenlaaaaa.
Y, encima, aguanta barrabasadas. Que si ya sabe él (el flete de la Moncloa) y su mujer y un camarada del partido sobre lo que va a hacer: si encabeza la candidatura del PSOE o no la encabeza. ¿Y a mí y a millones de españoles qué nos importa su deshojado de la margarita? Como si se la machaca.
La que está armada (que yo no digo que la haya armado el susodicho) tiene tela para este año y otra media docena más. Me importa un comino (y creo que a muchos más) que se presente el tío José Luís o no; que gane o que lo haga un tal Rajoy que tiene más discordancias en su partido que la banda de los ’Inhumanos’ en la canción de ‘Manue, no te arrime a la pare, que te va a llenar de cal, de cal, de cal…’, después de ingerir una buena cantidad de cubalibres.
Pero ahí estamos. Esperando el inicio de la cuesta de enero, de la de febrero, de la marzo, de la… Como si fuéramos en procesión, con los pendones levantados. Cansados antes de empezar a subir. Y sin gasolina. Bueno, sí, con gasolina sí. Pero muy cara.
A mi me gustaría despertar de esta pesadilla (y creo que más a cuatro millones de parados que nos está dejando de herencia la gestión este flete leonés, nacido en Pucela), aunque para ello tengamos que caer rodando por el terraplén de la desesperación. Y empezar de nuevo el juego. Pero no es un juego, ni una pesadilla, ni el sueño de un Segismundo calderoniano (“Yo sueño que estoy aquí / de estas prisiones cargado”). Es la pura realidad. Las doce cuestas están ahí, esperándonos para desesperación del personal.
Lo jodido es que aquí ya no valen las demagogias de los que gobiernan el Estado, ni las de los que hacen oposición. No valen ya las mentiras, y gordas, de los sindicatos paniaguados que todavía están meditando si hacen o no otra seudohuelga general contra el patrón que les da de comer en la mano. No proceden ya los desafueros de los opositores al Estado y a la oposición que gritan contra todo lo que se menea. Y me tapo los oídos cada vez que veo a nuestro presidente Zapa, nunca bien ponderado ni definido, sonriente como una lechuza en celo, apostando por el “no pasa nada, todo está controlado, en unos meses volvemos a crecer como mimbres en el pantano”.
Mecagüenlaaaa, Zapa, calla para siempre, si puedes, y deja de sonreír en la estupidez y en la mentira. Los que te conocemos desde hace más de 20 años, supimos desde el principio que la flor que parecías tener en el culo nos iba a pasar factura, a costarnos caro, Aunque tú sigas carcajeándote en la estulticia.
Coge de nuevo las muletas, compadre, y comencemos a subir la cuesta de enero. La de febrero será más corta. La de marzo…, Mecagüenlaaaa.
