Viernes 10 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
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El grupo de Robótica de la Universidad de León ha desarrollado las aplicaciones por medio de las cuales Cebú y Manco pueden comportarse como portero y delantero en el equipo. Un equipo fútbol robótico lo componen cinco jugadores y cada uno tiene una función diferente en el campo. De fabricación francesa, los dos robots son un modelo denominado Nao creados por la compañía Aldebarán Informática. "Nosotros nos hemos encargado de dotarles de las capacidades cognitivas para el desarrollo del juego", explica a DiCYT Vicente Matellán, uno de los integrantes del grupo. En concreto, los humanoides tienen diferentes funciones desarrolladas: navegación, localización o reconocimiento son algunas.
El Sπ Team es un equipo nacido de la escisión de otro anterior, denominado Team Chaos. Formado en 2005 e integrado por grupos de Robótica de cinco universidades españolas y una sueca, el conjunto se desintegró al formar la Universidad de Murcia su propio equipo. Participó en cinco Robocups (la Copa del Mundo de esta especialidad deportiva), tanto con robots de cuatro patas como humanoides. La de León, Rey Juan Carlos y Rovira i Virgili configuraron un nuevo equipo, que se presenta ahora en el abierto mediterráneo.
El fútbol robótico permite integrar en un ambiente lúdico y de competición diferentes aspectos en los que se centra actualmente la investigación en inteligencia artificial y robótica. La tecnología producida para la contienda deportiva puede ser traspasada a otras aplicaciones que tienen impacto social. "El sistema es el mismo para seguir una pelota que para hacerlo con un misil, en la industria armamentística, o un coche, en la de seguridad. La forma de interpretar lo que sucede a su alrededor puede servir, del mismo modo, para un robot vigilante", ejemplifica Matellán.
El fútbol robótico se juega en una terreno a cubierto que simula un campo de fútbol sala a menor escala, con unos diez metros de largo y tres de ancho aproximadamente. Los robots no sólo deben perseguir una pelota y golpearla, también deben defender su portería, como un deportista de carne y hueso. Además, lo hacen en equipo, comunicándose a través de un sistema Wi-Fi.
La máxima competición, la Robocup, se celebra de forma ininterrumpida desde 1997, aunque existen dudas sobre la tecnología avanza tan rápido como para se produzcan nuevos cracks en la cantera robótica. "¿Conseguimos suficientes cambios en los desarrollos como para que los robots sean sustancialmente mejores que los del año anterior?", se pregunta el experto.

