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...del Bierzo es insalubre: como ‘pa’ no serlo, si en ella le hacen autopsias hasta a las parideras (véase la alarmante noticia publicada en un diario centenario de la provincia. Aunque en honor a la verdad al día siguiente rectificó mediante una tímida fe de erratas -de alcantarilla, Murcia).
Cambio de tercio. Andan por ahí unos tipos que se autoproclaman ateos colocando en los autobuses un eslogan que asegura que probablemente Dios no existe,¡cómo se puede decir ‘mesejante’ majadería!. Por supuesto que existe. Un puto mundo de mierda como éste no puede ser el resultado de la probabilidad o de la casualidad: por fuerza ha tenido que ser concebido y creado por una mente demente, abyecta y psicópata, por un cabrón, en definitiva. Dios existe y es inicuo, aunque no lo proclame ningún autobús ni lo ponga en ningún cartel (de Medellín).
A otra cosa. Con el debido respeto, estoy de Obama hasta los cojones. Me tiene negro. Mira que me he pasado los días viendo snooker por televisión y releyendo la trilogía de Orestes (la Orestiada), de Esquilo, con tal de que no me dieran la turra con los prodigios del nuevo profeta y salvador del mundo. Pues nada, no me he podido librar ni por asomo.
No le profeso un gran cariño a Obama. Me estomaga tanta sensatez, tanta bondad: un hombre con un brillante curriculum en Harvard, con una mujer tan cariñosa, inteligente y ejemplar, con unos hijos tan maravillosos y bien educados, fiel al amor, a las tradiciones y a su raza tiene que ser por fuerza un impostor... ¡buaag!, tan dulzón, que es ‘pa’ vomitar.
Un tipo así seguro que es un hipócrita. Nadie puede ser tan perfecto. Algún día conoceremos la realidad gracias a alguna becaria mamandurriera o a algún otro espécimen de parecido jaez y nos descojonaremos de nuestra propia estulticia en una caída del guindo tan espectacular como la del caballo de San Pablo. Lo cual me recuerda un amigo mío que, precisamente, no se cayó del caballo, sino que cayó en el caballo y ahora anda todo el día p’arriba y p’abajo o 'drogao' o con un mono de la hostia.
Hablando de monos: a mí no me gustan nada los monos, ningún tipo de mono, incluyendo las palabras que contienen mono, como monóxido (prefiero el dióxido, de carbono), monogamia o monoteísmo. Bien mirado monogamia y monoteísmo son lo mismo (la monogamia no es otra cosa que un monoteísmo sexual y el monoteísmo es una monogamia religiosa). A algunos les parece muy honesta y muy graciosa la monogamia, sexual o religiosa, pero a mí me parece una frivolidad, porque es como si a uno le gusta la tortilla más que a un político un soborno y sólo comiera tortilla todo el día y para más ‘güevos’ guardara en un armario otras 500 tortillas para ir matando el gusanillo. ¿Estúpido, no? Pues eso.
Algo anormal y tosco hay en Obama (como en aquel Golem que creó mediante fórmulas cabalísticas el rabino de Praga y al que dedicaron un poema magnífico y abrumador Borges, un ensayo no menos inquietante Gershom Scholem y una novela alucinante y sin par Gustav Meyrinc), porque no vale ordenar el cierre de Guantánamo so pretexto de que allí se torturaba y no emprender acción alguna contra los que lo abrieron y los que torturaron. Nunca habrá justicia en el mundo, pero mucha menos mientras no sean juzgados por crímenes contra la humanidad Bush, Blair y Aznar, y, hasta ahora, ni Obama ni Zapatero han movido un dedo en esa dirección.
Por otro lado, Obama, siendo americano, una nación de ex convictos, no puede ser tan progre y tolerante como se vende. En fin, ya veremos cómo opera la CIA en el futuro y hablaremos.
Lo malo es que hay otros muchos impostores que no son Obama: leo en el mismo periódico de las autopsias a las embarazadas lo siguiente: “Sucedió que aquel niño tenía alma de poeta y aquella huella en la memoria se convirtió en palabra”. Se refiere el párrafo a Antonio Gamoneda, quien, presuntamente, veía pasar de niño a los rojos que iban presos a San Marcos. Aseguran que el tal Gamoneda dice que eso lo marcó para siempre y eso que no tenía más de seis o siete años. A partir de ahí se dedicó a luchar contra el régimen de Franco desde un cómodo despacho en la Diputación de León y cosas así. Pero eso sí, llevaba mucho dolor por dentro.
Este Gamoneda es uno de esos tipos que no teniendo nada que decir van y lo dicen. Después llegó Zapatero, del que se hizo muy amigo, y le regaló el Cervantes y en esas andamos: como ya no tiene futuro se está forjando un pasado. Pero ya se sabe, colega, la falsa ‘ga-moneda’ de mano en mano va y ninguno se la queda.
PD. En la casa madrileña de la Espe alguien estaba montando una CIA de andar por casa. Total, que la cosa es que espiaban a sus propios compañeros de partido. Ahora dice Aguirre (la cólera de Dios) que ella se enteró por los periódicos (como en su día Felipe y Guerra de lo suyo). Le salva que tiene como cortafuegos a un tal Granados, al que ya todos llaman el chivo ‘espiatorio’.
