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A veces, cuando aún estaba en activo profesional, me venían a la memoria aquellos tiempos de posguerra, si en una rueda de prensa marcabas una pregunta y el político de turno te salía por la tangente con un cuento furmientero que no tenía nada que ver con lo preguntado. Más de una vez, mi buen amigo Manolo Cachafeiro me recuerda la última pregunta que le hice a Zapatero buscando un titular, una tarde en el antiguo seminario de La Bañeza, cuando estaba realizando su campaña para acceder a la Secretaría Federal del PSOE: "¿José Luís, qué le puedes contestar a tu compañero Rodríguez Ibarra, el presidente de Extremadura, que hoy ha dicho que no has podido ganar nunca una carrera de bicicletas en tu pueblo y quieres ganar la vuelta a España?". Cabreo de AR, su jefa de prensa a la sazón, arqueo de cejas de Zapatero (siguió ZP, ahora Z…, como si al Pepe Blanco le quitases el co y el blan y quedaran solo los pes pelaos), amplia sonrisa, un "ay Polo, Polo" y "somos un grupo de gente joven, con ilusión para coger las riendas del partido y, bla, bla, bla…". Después…, pasó lo que ha pasado: el cuento de María Furmiento.
Y de este rollo tiene mucha costumbre también la nueva sonrisa regional del régimen, el consejero de Fomento de la Junta de Castilla y León, Toño Silván. A lo largo de la campaña electoral de los comicios municipales y regionales del pasado mes de mayo, más de una vez quise sacarle a relucir el proyecto de restauración de la Plaza Mayor de La Bañeza. Una obra para la que ya está aprobada una partida de más de 500.000 euros por parte del Ejecutivo Autonómico, así como la parte a poner el Consistorio bañezano y que quedó relegada entre los pliegues del olvido de la precampaña, campaña, elecciones y alharacas de la victoria. La respuesta siempre vino a ser lo del cuento de María Furmiento. Y en ello sigue.
Han pasado seis meses de aplausos victoriosos y es hora ya de bajar del pedestal del éxito. Hace unos días pregunté a mi inmediato interlocutor, el alcalde de mi pueblo, La Bañeza, José Miguel Palazuelo y está en ello. Aunque, parece ser que el señor consejero de la cosa, sus directores generales y toda la pesca no le hacen ni puto caso.
El proyecto de urbanización de la Plaza Mayor de La Bañeza pretende completar la semipeatonalización de una serie de calles adyacentes, en la que han de convivir el tráfico rodado y el peatón, con preponderancia de este último, como viene siendo una constante en muchas ciudades parecidas y cercanas. Sería además, la penúltima guinda de un concurso de ideas para este fin, que en 1998 ganó un gabinete de arquitectos, el cual comprendía la propia Plaza Mayor, las calles Astorga, Manuel Diz y Reloj y la Plaza de Antonio Colinas.
Las tres primeras se han hecho ya una completa realidad, con apoyos de la propia Junta de Castilla y León, la Diputación y el Gobierno Central. Pero en lo tocante a la Plaza Mayor, esa es harina de otro costal. En un principio pensé que la noticia la estaba reservando el susodicho consejero para uno de sus mítines en La Bañeza, durante la inminente precampaña y campaña a los comicios generales. Que aún puede ser. Pero me huelo que va a sacar a relucir de nuevo el cuento de María Furmiento y los bañezanos nos vamos a quedar compuestos, muertos de risa, con corbata y sin camisa (como decía una antigua copla de la vieja farola que antiguamente presidió esta Plaza Mayor, a la vera de la torre mocha de la iglesia de Santa María y la Casa Consistorial) y sin novia/o.
Un día, creo que fue mi abuela, estuvo a punto de completar aquel cuento, cuando ya todos los chavales nos pusimos de acuerdo y dijimos sí, a la pregunta de si queríamos que nos contara el cuento de María Furmiento. Aunque las risinas pícaras de todos, nos lo dejaron a medias. Porque el cuento se iniciaba así: "Érase una vez, María Furmiento que fue a hacer caca y se la llevó el viento. Cagó tres pedos: uno pa Juan, otro pa Pedro y otro pal que hable primero…". Aunque aquí, ahora, la rima de 'primero' se puede sustituir por un cargo muy altoooooo del organigrama de la Comunidad Autónoma. Con perdón.
