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... No lo sé ni me importa; sólo sé que hablar de hipotecas basura es una redundancia intolerable, porque todas lo son, y añadirle a esa iteración el término americanas no hace sino abundar en el innecesario hincapié. Es como si yo hablara de ‘agua mojada y húmeda’.
Lo cierto es que da la sensación de que la economía se está yendo a tomar por el culo a pasos agigantados. Como es obvio, el PP le echa la culpa a ZP y al ‘insolbente’ Solbes, que seguro que tienen una buena parte de ella, tanta como el Ché (el Ché-ma Aznar) y su pupilo azul Rajoy, que nos lo clavó con el dedo, metiéndonoslo en los ojos y haciéndonos pasar un mal rato (rodrigo).
Las empresas se van al carajo porque están dirigidas por rábulas iletrados, ‘mamandurrieros’ e incompetentes (la conjura de los necios) que no sirven más que para robar en tiempos de vacas gordas. Sólo la incompetencia explica que, tras más de una década de crecimiento espectacular y negocio saneado, cuando no pingüe, nueve meses de crisis e incertidumbre puedan hacer tambalearse al sistema global. Cuando llegan las vacas flacas o las vacas locas, los directivos de las empresas y los dirigentes políticos dan una idea muy aproximada de la puta mierda que realmente son.
Se pregunta mi admirado Juan Luis Puente, en uno de sus artículos, cómo un festival de órgano como el de la Catedral de León puede ser gratis. En realidad el festival de órgano no es gratis, las que son gratis son las entradas a los conciertos. El festival de órgano sale por una pasta gansa que pagan en su cuantía más generosa aquellos a los que el órgano se la pela mayormente.
Lo mismo que en el caso del Musac, pienso que deberían cobrar de lo lindo por acudir a dichas manifestaciones, llamémosles artísticas. De ese modo se sabría con certeza cuánta gente está de verdad interesada en escuchar música de órgano o en asistir al espectáculo inenarrable de lo que se exhibe en el frenopático de Eras de Renueva y que algunos, con evidente mala fe, han dado en llamar arte contemporáneo.
Además, mi querido Juan Luis (Puente) se sorprende sobremanera al comprobar que el delegado de la Junta, nuestro Eduardo Fernández, conoce a la perfección al compositor Dietrich Buxtehude, un gran músico de origen danés (un gran danés) que, para compensar tanta grandeza, lo jodió todo nacionalizándose alemán.
Yo también me asombro (me doy sombra) ante el hecho de que el delegado conozca la obra de un músico lejano y arcano mientras dice manifestar un absoluto desconocimiento de lo que hacían en sus mismas narices algunos subordinados suyos con las licencias de los huertos solares. Reconozcámoslo, en cada político hay un artista y, todo hay que decirlo, algunos, ¡menudos artistas están hechos!
Por mis partes, antes que un festival de órgano prefiero uno de orgasmo o uno de sarcasmo. Así que, en lo que a mí respecta, el tal Rubio, el tal ‘Hamster’ (Cristóbal), el gran danés de los cojones y el Trío Siboney pueden irse todos con la música a otra parte (al Musac, por ejemplo).
PD. Como soy propenso a la iconoclastia y a otras sustancias de dudosa legalidad, voy a iniciar un tratamiento para desintoxicarme de tanta ironía como me meto por vía intravenosa, con el consiguiente riesgo para mi salud.
Otrosí digo: ¿Es sólo una apreciación mía o es verdad que la prensa escrita de la provincia ha tomado desde hace algo más de año y medio un rumbo ramplón (más ramplón, quiero decir) del que ya tenía? Las faltas de ortografía campan con total naturalidad por los textos de las noticias y llevan camino de instalarse en los titulares con vocación de perennidad. Eso en cuanto a la forma. En cuanto al fondo, me remito a la genial viñeta de El Roto que reproduzco arriba… Mira, vamos a dejarlo. Voy a acostarme con unas personas de diverso sexo a ver si así me desengancho de mi heroína la ironía, aunque sea a costa de engancharme al susodicho festival de órgano, digo de orgasmo.
