Preparar para imprimir  Imprimir      Enviar por correo  Enviar por email         Cambiar tamaño de texto
OPINIÓN POR POLO FUERTES
El vago clamor que rasga el viento
Siempre me gustó el mes de noviembre. Siempre...
03/11/2010
CON VENTANAS A LA CALLE
...Y antes de jubilarme, oiga. Pero no precisamente por los muertos que lleva implícito el dichoso mes ni todo lo que rodea a esta fiesta de los Santos y de los difuntos. Los muertos al hoyo y los vivos al bollo, dice el refrán. Y en eso estoy. Aunque sea a  base de cosas de las matanzas (que también son de este mes) o de castañas y nueces, o de buñuelos de viento.

Sí, me gustan más los magostos, los dulces y el chorizo que los rifirrafes de los cementerios oliendo a flores naturales y de trapo. Me gusta más la caída de las hojas que los oficios de difuntos. Me gusta más la fiesta de San Martín de Porres (tres de noviembre) que la espantajada de don Juan Tenorio y todas las películas de terror, con la fiesta de Halloween incluida. Me gusta más la fiesta de San Andrés que la de Todos los Santos.

Porque, vamos a ver. ¿Por qué sólo, sólo los Santos y los difuntos y no el ya citado San Martín de Porres, o Santa Isabel de Hungría, o San Leonardo, o San Carlos Borromeo, o San León Magno, San Alberto Magno, San Leopoldo (por lo que me toca), La Almudena madrileña, la Presentación de la Virgen María, Santa Cecilia o el mismísimo San Andrés? Con lo rico que es el martirologio, hay que fijarse en los Santos y en los difuntos, en las flores naturales y de trapo y dejar para el abono las hojas del bosque, caídas para seguir viviendo en primavera.

Pero ya digo, a noviembre lo han marcado como el mes de las mentiras. Porque hasta el recuerdo de los difuntos, la fiesta de todos los Santos no deja de ser (en la mayoría de los casos) un mentirigilla de mucha monta, porque el luto ha de ser interno y no en  exhibicionismo. Vamos, digo yo.

El mismo don Juan Tenorio no deja de ser otra de las mentiras, dado la acción de la comedia religioso-fantástica transcurre en una noche de carnaval, Casi siempre en el mes de febrero. Y en febrero fue también la muerte de Mariano José de Larra, cuyo suicidio fue una de las ‘musas’ que le inspiraron a don José Zorrilla, autor de la obra, y que en aquel oficio de difuntos declamó una de sus principales odas funerarias: “Ese vago clamor que rasga el viento / es la voz de una campana, / vano remedo del postrer lamento / de un cadáver sombrío y macilento, / que en sucio polvo dormirá mañana”. Por eso, sigo diciendo que me gusta el mes de noviembre, pero a mi manera.

Aunque el primer recuerdo que tengo de este dichoso mes es la de monótonos responsos de uno de los curas de mi pueblo, mientras yo le ayudaba y contestaba las preces, como monaguillo en ejercicio, con el hisopo en una mano y el fardel de color morado  en el que iban cayendo las perras responsoriales, allá por la década de los años 40 del pasado siglo.

Las procesiones de los distintos curas iban recorriendo las tumbas una a una y en función de los dineros que depositaban los deudos en el fardel, así eran los responsos. A veces, si las perras gordas y perrinas se sustituían por papeles de pesetas y duros, en aquellos mausoleos de la alta burguesía, el “réquiem aeternam dona eis, Domine: et lux perpetua luceat eis”, se sustituía con el canto de una de las estrofas del Dies irae: “Quantus tremor es futurus / cuando judex est venturus / cuncta stricte discussurus (cuanto temblor ha de haber / cuando el juez ha de venir / a examinarlo todo estrictamente)”.

Después, en la sacristía se hacían montones de monedas y los dineros de papel  para saber hasta dónde habían llegado la productividad de los rezos y cantos en latín. Mientras se iniciaba el trasiego de las indulgencias plenarias, dado que desde la tarde de la festividad de los Santos, a la tarde del día siguiente, de los difuntos, cada vez que se rezaba un responso, se salía a la calle y se volvía a entrar, se ganaba una indulgencia plenaria que se podía aplicar por los difuntos familiares. ¡Ay Dios! “Ese vago clamor que rasga el viento…”. Pero me gusta el mes de noviembre, si señor. Por otras cosas que no están muertas.

Más artículos del autor:
Compartir noticia:            
Preparar para imprimir  Imprimir      Enviar por correo  Enviar por email         Cambiar tamaño de texto
Todas las noticias
Todas las noticias
Diseño WebGrupoSolnet Powered by
SPC v2009 ®