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Dijo Bouza Pol: «Por desgracia, aquí en España, las personas mediocres y los miserables no suelen querer y admirar a los grandes, a los mejores: sólo los envidian, los insultan y los combaten por la espalda». Está muy claro en el caso de la gran atleta Marta Domínguez, que volverá a luchar por una medalla Olímpica. Parece evidente, a la luz de los resultados, que todo el calvario que pasó sólo obedecía a un malvado y cruel y cobarde montaje contra ella, por ser simpatizante del PP y haber sido concejal del Art.º. de Palencia. Yo, en su día, aquí en Leonoticias.com, critiqué que no le concedieran el Príncipe de Asturias del Deporte.
«No se puede disparar a todo lo que se mueve: hay que seleccionar mejor las piezas y afinar más la puntería», escribió Bouza Pol al intentar enseñar al que no sabe, como plausible muestra de amor por sus congéneres. Pero no suelen hacerle mucho caso, y así acaban con la escopeta “recalentada”, sin balas, y con el campo todo lleno de plomo mal gastado. Cuando le lleven la contraria a sus “argumentos”, amigo mío, si no quiere acabar mal, procure no llevar la discusión al terreno personal, a la subjetividad de su ombligo, de su estómago, o incluso de su corazón apasionado. Intente pues elevar el punto de mira como árbitro, y no sea juez y parte al mismo tiempo. Si no lo hace, sólo le quedará el insulto como su mejor y único argumento, caerá en su propia trampa, diciendo: «Y no nos subestimes a los demás en cuanto a preparación cultural (la discusión sólo es con él, bis a bis, pero ahora sí que generaliza), podemos tener la misma que tú, sólo que no presumimos de ello», que es lo mismo que: «¡claro como yo soy tonto y tú eres tan listo…!»
Ya saben que Bouza Pol es auténtico, siempre auténtico, pues le encanta reconocerse. Por eso, para terminar, les dice: «Villafranca del Bierzo está en el punto kilométrico 410 de la Autovía del Noroeste Madrid-La Coruña. El que por aquí ha pasado y no ha parado o es un despistado o está mal informado: ¡Cuánto siento lo mucho que se pierde!»
Felices vacaciones.
Con toda burbialidad, como siempre.
