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OPINIÓN POR POLO FUERTES
Entschuldigen sie mich, sprechen sie Deutsche?
¡Ay Dios! Se está poniendo de moda en España lo alemán y yo con estos pelos...
14/10/2009
CON VENTANAS A LA CALLE
...Después de 50 años sin practicarlo, he tenido que echar mano del diccionario para no meter la pata. Más que nada, por mis sobrinos y otras gentes que leen esta columna allá por tierras tudescas de Suiza y la propia Alemania. Sí señor, se está poniendo de moda lo alemán. Al menos durante los últimos seis meses en España y en las últimas semanas, en León.

Entschukduigen sie mich, sprechen sie Deutsche, mein Herr Gürtel? (perdóneme usted, ¿habla usted alemán, señor Correa? Entschuldigen sie mich, sprechen sie deutsche, mein Herr Dunkel? (perdóneme usted, ¿habla usted alemán, señor Pardo?

Y es que un sumario que investiga, graba, machaca y publica una corrupción del Partido Popular lleva el apellido del cabeza visible de la trama, señor Francisco Correa, que en alemán se dice Gürtel. Y un caso de apología del nazismo en la provincia de León, que está tomando ahora formas de estupidez por las bagatelas que un iluminado nacionalista, apellidado Pardo, le voy yo a poner el nombre de Dunkel, que es como se dice este apellido en el idioma de la señora Ángela Merkel.

Yo no sé muy bien si el susodicho señor don Correa tiene idea de alemán (seguro que no). Pero lo cierto es que la trama corrupta en la que el presidente del PP, Mariano Rajoy no quiere entrar por la puerta grande para atajar y atar corto a sus corruptos potenciales, se le ha puesto la denominación de Gürtel (correa, cinto de cuero). Y el caso leonés de la apología nazi (nacional-socialista alemán) yo creo que hay que alemanizar el caso, con la toponimia de don Abel Pardo. O sea, Dunkel. ¿O no?

El caso Gürtel le ha venido como dios al presidente leonés de Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero. No solo porque mientras se habla y se tertulia, se escribe y se desvela la trama, no se piensa en el problemón económico que tiene entre manos y del que no quiere oír ni hablar; además ha sido como el linimento que suaviza el golpe en votos que la crisis, la recesión y las pérdidas de empleo podrían acarrearle, embadurnando al principal partido de la oposición. Que se jodan y espabilen, oiga.

Por otro lado, en el caso Dunkel (osease de don Abel Pardo) el problema viene de lejos, se compendia en una página web  que ha estado patrocinada por el Ayuntamiento de León y menta y tiene en palmitas el concejal leonesista ya citado, Abel Pardo, que ha consentido con uñas y dientes, en la que se han insertado páginas y páginas negando el holocausto judío, acariciando las ideas nazistas de don Adolf Hitler y otras tarascadas por el estilo. Con todo ello,  todo dios está pidiendo la dimisión o cese del concejal Dunkel (pardo, oscuro, marrón), a la sazón de Nuevas Tecnologías y Cultura Tradicional Leonesa en el Consistorio leonés. Porque además, hay quien asegura que tras el seudónimo que firma los artículos nazistas puede estar muy bien el interfecto. ‘Ay Dios, que marrón!

Pero además, tanto un caso como otro tienen ramalazos horteras, pijos y tal, sobre todo tal. Porque los imputados (chorizos de poca monta que en todos los sitios crecen) del PP beben los vientos por relojes de marca, coches potentísimos y trajes a medida, como mejores monedas de cambio, para que el dómine Correa pudiera manejar los hilos (y embolsarse) de concesiones millonarias, en aquellas comunidades autónomas en las que gobierna el PP. Y no digo nada de don Pardo, que quiere seguir aumentando las aulas de lliunés, sobre este pretendido idioma que antaño se hablaba distinto en cada pueblo (casi en cada casa), con el que apenas se entendían nuestros abuelos. Un nacionalismo extremo que ha conseguido cargarse la orquesta sinfónica ‘Odón Alonso’ de León para favorecer la chifla y el pandero autóctonos.

Y si Gürtel torpedea al PP a nivel nacional, el caso Dunkel está segando la hierba al pacto entre los socialistas del alcalde Francisco Fernández y los leonesistas de Javier Chamorro que, desde hace dos años, gobierna el Ayuntamiento de la capital leonesa.

Pero ya digo, lo alemán está de moda en España y en León. Aunque, con toda seguridad, ni Francisco Correa (Gürtel) ni Abel Pardo (Dunkel) tengan ni puta idea del idioma tudesco. Como se dice en las tierras de don Ludwig van Beethoven: “wie Unangenehm!, welche Schandde!” (qué fastidio, que vergüenza). Tíos.
 

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