|
|

Para muchos, la situación actual de la Unión Europea supone la crisis más grave desde su constitución y desde la firma del Tratado de Lisboa. A quienes así opinan no les falta razón, dado que la crisis de la deuda en Grecia y su posible contagio a los vecinos, ha desbordado a las autoridades comunitarias. Las sanciones actuales que se pueden aplicar a los países miembros para que cumplan el plan de estabilidad, no son eficaces, no hay mecanismos jurídicos para expulsar a un país del euro, y además el Tratado en vigor impide que los gobiernos o la Comisión Europea, intervenga en la deuda de uno de sus miembros.
Con ese panorama en Bruselas se ha impuesto un período de reflexión para encontrar la vía de solución a un problema de enorme envergadura. Entre las propuestas que se barajan está la de crear un Fondo Monetario Europeo que pueda gestionar futuros rescates de países en apuros, y también se apunta la posibilidad de establecer una vía de expulsión de algún país. Para poder llevar a cabo esas iniciativas habría que reformar el actual Tratado, lo que supondría un proceso bastante largo y agónico. Ante esta difícil situación, las autoridades económicas y políticas en Europa, tendrán que poner lo mejor de sí mismas para encontrar la solución adecuada para el momento actual y para futuras crisis.
Lo que ha tranquilizado a los mercados financieros y ha permitido subidas importantes en las bolsas en las últimas semanas, ha sido el plan de ajuste aprobado por el Gobierno Griego para reducir su déficit público un 4% este año. Dicho plan, valorado de forma positiva por la Comisión europea, supone recortar un 30% las pagas de vacaciones del sector público, congelar las pensiones durante este ejercicio, y subidas de impuestos como el IVA, además de los aplicables al tabaco, alcohol y gasolinas.
La valiente decisión del Gobierno griego ha supuesto ya varias huelgas generales en el país, y ahora tendrán un marcaje cercano de las autoridades económicas europeas, para confirmar que las medidas aprobadas se ponen en marcha de forma inmediata. Unas finanzas públicas más sólidas y saneadas no sólo ayudarán a la economía Griega, sino también a la estabilidad financiera global de la eurozona.
Ahora el testigo lo coge España, dónde la falta de medidas concretas para reducir el déficit público, ha llevado de nuevo al Banco Central Europeo y a Bruselas a presionar al Gobierno español para que las detalle y las tome cuanto antes. La pregunta que muchos se hacen en España es si finalmente se adoptarán las medidas, o entraremos en lo que ya se empieza a llamar como 'La década pérdida de España'. Desgraciadamente el panorama no es demasiado alentador para nuestro país.
- Esta es la opinión de los usuarios, no de Leonoticias.com.
- Los comentarios contrarios a las leyes españolas, injuriantes o difamatorios serán eliminados, así como aquellos que consideremos que estén fuera del tema o contengan publicidad.
- "Aviso al moderador". Si considera que algún comentario incumple la normativa, le agradecemos nos lo comunique por esta opción para nuestra valoración.
