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La territorialidad de estos comicios invita a una reflexión más de proximidad. En Castilla y León los socialistas colocaron a un paracaidista, con el aval del ministro Blanco, el del “conceto asoluto y exato” y al que ya tres años atrás se le adivinaba el resultado. Así de 33 procuradores que obtuvo Angel Villalba en 2.007, se ha quedado en 29 y pérdida de ocho puntos porcentuales, con el agravante de que había un elegible más que hace cuatro años, en la circunscripción de Segovia, que el tal López abanderaba. La verdad es que desde León se le echó una buena mano, enviándole el regalo envenenado del concejal de Hacienda como cabeza de lista provincial.
El Alcalde, hábilmente, se lo quitaba de en medio tras los sonoros éxitos que le había proporcionado durante la legislatura, con el asunto del IBI, la obligatoriedad de domiciliar para poder fraccionarlo y hasta un presupuesto devuelto por defectos importantes. Paco Fernández pensó que lo mejor era mandarlo a la lista del perdedor y que durante los próximos cuatro años no pudiera hacer daño. Él susodicho se encargó de hacer bueno el pronóstico y de perder otro Procurador en la provincia. Mientras tanto, los populares pasaron de 48 a 53 y crecieron tres puntos.
En clave local, creo que casi nadie, ni el 15 de la lista popular, tuviera la mínima esperanza de salir elegido/a. Pero así son las cosas. A la debacle zapateril en toda España, que en esta tierra aún se acentúa mas, se unen las nefastas actuaciones de determinados concejales gobernantes, que han puesto a Paco Fernández a los pies de los caballos. Y así, un buen Alcalde se ha pegado un sonoro traspié.
Sin la ya mencionada actuación del concejal de Hacienda, los despidos improcedentes, el empecinamiento en el asunto del tranvía, con rotura de Padre Isla incluida y luego rectificada ante la carencia de licencias, los permanentes conflictos en bomberos, la división en temas turísticos con otros entes, la reducción de las ayudas al deporte después de aprobadas y comunicadas a sus receptores y algunas otras mas y, en definitiva, con algo mas de calidad por parte de sus colaboradores, este Alcalde hubiera conseguido tener un resultado mas acorde con sus logros, que también fueron importantes.
La eliminación de las vías en el Crucero, el cruce de Michaisa, el acuerdo con Feve, el tramo de ronda interior, etc., significan avances importantes para el desarrollo de la ciudad. Además la Presidenta del PP, colaboró activamente con el manejo de su lista al Ayuntamiento, sin escuchar a casi nadie, inventándose un candidato desconocido y completándola con nombres nuevos que nada decían a los leoneses.
A toro pasado hay que reconocer que ella se ha salido con la suya, mayoría absoluta, los socialistas a la bodega y la UPL a seguir el descalabro, cuesta abajo y marcha atrás, pero ahora ya sin momios. Difícil debe ser ganar, pero aún mas complicado es administrar una mayoría tan holgada sin creerse sandiós y cavar la tierra detrás de sí misma. Le reconozco el éxito del 22 de mayo, no solo en la capital, también en la Diputación, pero la señora Carrasco como dirigente no me merece confianza ni respeto.
Lo de Ponferrada, muy previsible. El reencuentro de Ismael Alvarez con la política local deja a los populares sin la mayoría que él mismo había logrado para ese partido hace muchos años y puede manejar lo que venga, con sus cinco concejales. Ismael fue el mejor alcalde que hubo en Ponferrada en la historia moderna y eso la gente no lo olvida. La prepotencia del gobierno popular estos años, también pasa factura y la escasa talla del candidato socialista, que pierde un concejal y cuya única idea era una mala copia del tranvía frustrado en Leon, hacen que la alcaldía berciana, esté en aire.
En el alfoz leonés la sombra de Miguel Martínez es muy alargada, pero se achica cuando quién ostenta la cabecera es una señora que en tres años ha cometido mas errores de los que caben en ellos y que ha dilapidado el capital que heredó pasando de 12 concejales a 8, los mismos que el candidato popular que partía con 4 y es novato en política. Ahora ambos dependen de los pactos para gobernar y mi pituitaria me dice que Goyo Chamorro lo tiene todo mucho más limpio. Es un tipo serio, honrado y con personalidad que se ha merecido este éxito y no llega contaminado. Por ahora puede parecer al revés, pero creo que mas pronto que tarde, Javier será conocido como el hermano de Goyo.
Lo de Villaquilambre es una quiniela dislocada en la que caben todas las composturas. Si hace cuatro años, en un pacto antinatural el PP y el PSOE, dieron la alcaldía a la UPL, ahora podría devolverse el favor a los populares, con puestos en la Diputación como moneda compensatoria para los otros. Otra opción posible es la alianza PP/Civiqus, que les otrorga mayoría absoluta.
En Astorga empate técnico entre los dos grandes y el PAL ejercerá de juez. Aquí también la sombra de Perandones era decisiva, pero ya no está para mal del PSOE.
En el resto de municipios importantes las cosas siguen como estaban, salvo Bembibre que pasa a ser azul, tras los 16 años de Susi. Como denominador común aumentos para el Partido Popular y descensos para el Partido Socialista.
En clave nacional, el mapa azul aumenta de tamaño allí donde ya tenía ese color y cambia el rojo que había en Castilla-La Mancha. Andalucía debe esperar a que toquen sus elecciones autonómicas, pero vista la tendencia de Sevilla y resto de capitales, con la herencia de Chaves and family, la cosa pinta clara. Asturias es la incógnita pero en ningún caso gobernarán socialistas, a pesar de ser un feudo histórico de ellos. Extremadura quedará como una isla que manejará como quiera Izquierda Unida. Me queda una reflexión sobre Cantabria, de donde parece que descabalgan, por fin, a un demagogo Revilla que sin haber ganado nada, lleva 8 años presidiendo esa Comunidad.
Ahora toca esperar lo qué pase en España, tras la debacle de los socialistas. No me gustaría ver como durante todo un año, un partido sin líder, un Presidente sin ambición, unos barones derrotados y un electorado fiel pero desnortado y sin guía, nos conducen un paso mas hacía el abismo laboral y económico, todo ello aderezado con unos sindicatos como los que sufrimos que, existir existen pero solo para cobrar subvenciones sin mover un dedo para hacer que esta situación se invierta.
Espero y deseo que algo cambie y que no continúe el deterioro que los últimos tres años largos nos ha llevado a esta situación, con mentiras, errores y tanta incompetencia y mediocridad como hemos tenido que sufrir. No hace falta que convoque elecciones tan apresuradamente. Sería suficiente que con que se vaya la cabeza y arrastre a toda su corte. Socialistas hay muchos y buenos, que han estado ocultos pero pueden volver a la luz ahora. Pimentel, ex ministro, Sevilla también ex, Leguina, Paco Vázquez, son solo cuatro de los varios que salen a si a bote pronto. Y la comparación es desequilibrante con lo actual.
