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PAPEL Y PLUMA 
'Fuera de quicio'
José Luis Alonso de Santos presenta “Fuera de quicio”, (Ediciones Irreverentes) historia de unos locos en un psiquiátrico con paralelismo con la sociedad española y su gobierno
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leonoticias.com       07/02/2010
“Fuera de quicio es mi obra teatral más irreverente. Es una obra juvenil, alocada, que escribí hacia 1980, que no estaba publicada y que mi editor, con fino instinto, me ha propuesto publicar, porque la realidad del manicomio que describo tiene mucho que ver con la realidad de la España actual. Y la he reescrito pensando en que España ahora está fuera de quicio. Hablo de una alucinación colectiva en el manicomio, que es la misma alucinación colectiva que sufrimos todos los españoles. De esa alucinación colectiva no se escapaba ni el director del manicomio, que es el más loco, lo mismo que sucede en el país, que el más loco es el que gobierna. En Fuera de quicio hablo del gran psiquiátrico nacional, es una obra más actual que nunca”. En esta línea crítica se expresó el dramaturgo José Luis Alonso de Santos al presentar a los medios de comunicación su libro “Fuera de quicio”.

Alonso de Santos recordó cuando el grupo de teatro Yeses, dirigido por Elena Cánovas e integrado por las presas de la cárcel de Yeserías, interpretó la obra. “Hubo una función a beneficio de una fundación antidroga. Asistió Ana Botella, que entonces era la mujer del Presidente del gobierno, que es como estar casada con Dios. Acudieron muchas mujeres de buena clase… Las presas estaban lanzadas, se quitaban la ropa, se metían manos, decían muchísimas cosas políticamente incorrectas… El público quedó francamente sorprendido. Es mi obra más irreverente, más incorrecta, y creo que por ello está muy viva. Está más viva que cuando la escribí, porque ahora España es un país alucinado gobernado por un alucinado. Y un loco no puede curar a los enfermos. Ojo, que no digo que Zapatero haga mal las cosas adrede, ni que robe; no, creo en su buena voluntad. Estoy convencido que intenta hacerlo lo mejor posible, pero es un loco seguido por legiones de alucinados. España ahora es un psiquiátrico como el de Fuera de quicio, y es urgente buscar una vacuna para esta locura generalizada”.

Nada más incorrecto que este texto de José Luis Alonso de Santos en el que las monjas del psiquiátrico trapichean con droga, el director del manicomio –y por lo tanto representante del orden establecido– mata a su mujer, se dedica al espionaje y quién sabe qué más maldades, y la madre superiora en lugar de dedicarse a Dios y a sus obras de caridad se dedica al sexo pecaminoso con un indeseable. En Fuera de quicio las únicas personas razonables son los locos… como en la sociedad mundial de comienzos del S.XXI. Quizá como en todos los tiempos.

Este texto que nació en la libertad voluptuosa y frenética de los años posteriores a la muerte de Franco ahora resulta casi imposible de representar por escandaloso; aunque en su tiempo se representó en diversos países. Una cosa es caer en el vicio, que es justificable, y otra que un cómico lo plasme en el papel. En Fuera de Quicio encontramos la capacidad de absurdo de Miguel Mihura y Enrique Jardiel Poncela y un sarcasmo sobre las personas respetables que encantará al amante del teatro destinado a ser eterno.

Alonso de Santos eleva a la categoría de héroe al perdedor, destrona al triunfador y nos nuestra el otro lado de la capa que cubre las miserias de la sociedad. El propio autor ha reconocido “Sin duda esta obra tiene mucho que ver con Jardiel Poncela, con ese mundo desquiciado que él describió, en el que todo se rige por normas ilógicas y en el que no te puedes fiar de nadie”.

Preguntado por los medios por las razones de la locura que en su juicio sufre España, Alonso de Santos fue rotundo. “La locura proviene del sistema electoral enfermo que tenemos. Es una locura de sistema electoral. Y es el principal problema del país. Lo satirizo en la obra con los presos yendo a votar sin saber qué votan en realidad. En la jornada de reflexión les quitan la medicación, para que puedan reflexionar bien…”

En  el prólogo Elena Cánovas cuentas las peripecias que ella y el autor vivieron al representar la obra con el grupo Yeses, formado por las presas de la cárcel de Yeserías. Presas y locas se convierten por la magia de autor y directora en personajes míticos de la España de charanga y pandereta.

Concluyó Alonso de Santos con un nuevo paralelismo entre Fuera de quicio y la actualidad, “Mis personajes no pueden amar, ni vivir en paz, porque están inmersos en un mundo distorsionado. Lo mismo que sucede en España. ¿Cómo vivir en un país alucinado, en el que las cosas no son lo que parece que son? Cómo vas a vivir si hay cinco millones de pobres mientras otros señores van normalmente a la ópera. Montar una ópera cuesta un montón de millones de euros. Los espectadores de la ópera no sufren la realidad, la realidad la sufren los más débiles. Para los que van a la ópera no hay crisis. La crisis es para los débiles, por eso muestro en esta obra, y en todas las mías, tanta simpatía por ellos”.
 

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