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La operación por la que se acusa de fraude al banco de inversión americano ha consistido en estructurar y comercializar obligaciones de deuda colateralizada (CDO), cuya evolución dependía de valores respaldados por hipotecas residenciales subprime, pero ocultando información vital para los clientes a los que se vendió dichos títulos. Los clientes afectados son institucionales, uno de ellos un banco alemán, y la información que no se les facilitó, con una injustificable falta de transparencia, era que el hedge fund Paulson & Co que seleccionaba los activos, al mismo tiempo apostaba por cuenta propia a que dichos activos caerían de precio en el mercado.
Por tanto, la realidad del mercado hizo que, mientras Goldman Sachs y Paulson & Co ganaban mucho dinero con la operación y la caída de los precios de los activos, sus clientes perdían buena parte del dinero invertido, en la operación que dichas entidades habían instrumentalizado. El producto era nuevo y complejo, pero el engaño y el conflicto de intereses, son antiguos y simples.
La consecuencia inmediata para Wall Street es el desplome del prestigio de los gigantes financieros, así como la entrada de Barak Obama para lanzar, ahora más que nunca, la reforma de la regulación financiera americana. Por su parte la SEC está analizando si hay algún caso similar en otras entidades. Parece que existen otros bancos sospechosos de vender activos a sus clientes, a sabiendas de que se iban a estrellar. Entre ellos figuran no sólo candidatos americanos, sino también algún banco inglés, alemán y suizo.
La reforma que el presidente americano estaría intentando sacar adelante se movería sobre tres ejes: regular los derivados, aumentar la protección de los consumidores; y obligar a los grandes bancos a contribuir a un fondo gestionado por el Estado, que se destinará para eventuales rescates de empresas del sector que estén en problemas y que representen un riesgo para el sistema. Sería bueno que la reforma encontrase el punto de equilibrio para proteger el sistema financiero y a los inversores, pero sin ser demasiado intervencionista, lo que dañaría la libertad del mercado de capitales.
Puesto que estamos en época de publicación de resultados, es bueno destacar que Goldman Sachs ha sorprendido al mercado publicando que sus beneficios han aumentado un 91% este año, respecto al anterior. Lo que no sabemos es que pensarán sus clientes, u otros muchos que también han perdido dinero por un conflicto de intereses, en el que siempre gana la banca, con independencia de cómo se llame y a qué país pertenezca.
Las últimas noticias que tenemos, es que Goldman Sachs podría estar buscando un acuerdo extrajudicial con la SEC para evitar ir a los tribunales y seguir deteriorando su reputación. Seguiremos con detenimiento el desenlace de la historia.
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