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Por fortuna para nosotros, Alemania y Angela Merkel vieron muy asombradas los resultados de la Elecciones Generales de mayo de 2008 en las cuales volvía a ganar por mayoría simple (169 escaños) el PSOE y confirmaban al señor Rodríguez Zapatero en la Moncloa para otros cuatro años de mandato, y fue entonces, sólo entonces, cuando en un encomiable ejercicio de seriedad y de responsabilidad la señora canciller germana decidió tomar cartas en el asunto, mientras exclamaba: ¡No, no es posible, no puede ser que los españoles vuelvan a dar su confianza a esos “mantas inútiles e indocumentados”, derrochones, para que sigan al frente de España…, pobres españoles, qué engañados viven… qué ciegos están!
Fue aquí cuando la señora presidente alemana llamó a Sarkozy, y con el visto bueno del franchute llamó al señor Zapatero para cantarle las cuarenta, diciendo: Oiga, don José Luis, los españoles le han votado engañados creyendo que España nada en la abundancia y es jauja, que el estado de bienestar se afianza en sólidos cimientos, y eso, señor Rodríguez, sabe usted muy bien que es mentira, y si no lo sabe –que sí debería saberlo- se lo digo yo muy claramente, para que se entere y modifique sustancialmente su forma de mal gobernar, pues están viviendo a base y a costa del dinero que no paramos de prestarle los socios, los amigos.
Sepa que, a este paso tan acelerado, arruinará aún más la maltrecha economía de su país, que no va a generar recursos suficientes para pagar los gastos, el coste de la deuda, los intereses, y mucho menos podrá devolver el principal cuando llegue su vencimiento.
Y esto no vamos a permitírselo por más tiempo, ni yo ni el marido de la señora Bruni, ni Europa, ni los mercados con sus prestatarios entre los que se encuentran los bancos alemanes, que ya no se fían nada de usted. Así pues (continuó todo seguido sin parar ni tomar aire), va a tener que hacernos caso por las buenas o por las malas, y enterarse bien de que su comportamiento es de una gran irresponsabilidad, que arruina a los españoles y los hipoteca para muchos años, y además pone en grave riesgo la estabilidad y el buen funcionamiento de sus socios europeos. Y eso Alemania y yo no lo vamos a permitir ni tolerar.
Así, más o menos, fue como doña Angela Merkel descubrió el “pastel” y se enfrentó honrosa y responsablemente al “señorito español” que no sabía ni quería trabajar, pero sí pretendía seguir con su lujoso tren de vida derrochador, todos los días y todas las noches de juerga, malgastando en vicios la cuantiosa herencia recibida de sus antepasados, que tanto les costó ganar y juntar.
Por eso, por haber evitado que nuestros malos gobernantes pudieran seguir engañándonos y arruinándonos durante más tiempo, y por ser además el principal factor de estabilidad y de seguridad de Europa: ¡Gracias, Alemania, gracias Angela Merkel!
Y ahora, el Partido Popular con su gran mayoría absoluta, tiene que intentar llegar a importantes y fructíferos acuerdos con los demás grupos, especialmente con el PSOE, que sigue siendo esencial para España, y debería empezar pronto a regenerarse.
Con toda burbialidad.
