Viernes 10 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
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"Estando aquí hoy, cada uno ha dado un importante paso para liberar a su pueblo de la oscuridad de una historia que no podemos cambiar y movernos hacia un futuro de paz y dignidad que solo vosotros podéis crear", le ha espetado Clinton a Netanyahu y a Abás. Tras 20 meses de parálisis, la primera potencia mundial se ha comprometido a ser "un socio duradero" pero no imponer una solución en un proceso que durará un año y del que debe seguir un estado palestino y seguridad para Israel.
Netanyahu advierte sobre las concesionesç
"Si avanzáis de buena fe podemos resolver todos los elementos esenciales en el plazo del año", ha añadido Clinton, que ha recordado a ambos mandatarios que tienen en sus manos "el futuro de vuestros prueblos y vuestras familias". La respuesta de Netanyahu no se ha hecho esperar: "Una paz duradera sólo la conseguiremos con concesiones mutuas por ambas partes, por el lado israelí y por el lado palestino, por mi lado y por el suyo", le ha dicho a su "socio" palestino, al que le ha exigido que reconozca a Israel como un estado judío.
El primer ministro israelí ha defendido que es posible "recorrer un largo camino en poco tiempo", aunque ha recordado que para ello será necesario "hacer concesiones mutuas dolorosas" por parte de ambos bandos. Abás, por su parte, ha puesto sus peticiones previas sobre la mesa: Acabar con el bloqueo a Gaza y con la colonización de Cisjordania.
"Una vez más, queremos declarar nuestro compromiso con la seguridad y poner fin a la incitación (a la violencia), pero instamos a los israelíes a que cesen las actividades en los asentamientos y levanten el embargo" en Gaza, ha advertido el líder palestino.
Tres horas de conversaciones
Tras marcar su posición negociadora, ambos se han dado la mano sonrientes y los medios de comunicación han abandonado la sala para dar comienzo al verdadero reto: resolver sobre el terreno, paso a paso, los temas que les separan. Está previsto que el encuentro se prolongue unas tres horas, durante las cuales "todas las fórmulas serán posibles, entre ellas el diálogo directo entre las partes". Es decir, la propia Clinton se haría a un lado para que ambas partes resuelvan sus divisiones.
Al finalizar el encuentro, el enviado especial de EE.UU. para Oriente Próximo dará cuenta del contenido de las conversaciones. Con el impulso diplomático del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, los líderes de Israel y Palestina inician unas conversaciones directas de paz ensombrecidas por el estallido de violencia en Cisjordania por parte de Hamás, que a su vez ha sido respondido por colonos judíos con la construcción de nuevos asentamientos.
Obama, que se juega buena parte de su capital político como líder mundial en las conversaciones iniciadas en Washington, ha pedido a ambas partes que aprovechen la oportunidad para la paz durante conversaciones por separado con ambos líderes. "Este momento de oportunidad podría no volver. No podemos permitirnos dejarlo pasar", declaraba Obama tras un duro día de diplomacia personal para resolver un problema que ha atormentado a sus predecesores.
El problema de los asentamientos
Sin embargo, en Oriente Medio, la oposición de los colonos a una prolongación de la congelación de los asentamientos y la ofensiva de Hamás en Cisjordania contra los israelíes amenaza con sabotear las conversaciones, tal y como el propio presidente de EE.UU. ha reconocido. "Mahmud Abás no tiene el derecho de hablar en nombre de los palestinos", ha advertido el portavoz de Hamás, que gobierna en la Franja de Gaza y que está enfrentada a la formación del presidente palestino, Al Fatah.
Por su parte, los colonos judíos han anunciado planes para relanzar inmediatamente la construcción de 80 asentamientos en Cisjordania sin respetar el retraso que expira el 26 de septiembre.
Esta fecha se ha convertido en el gran obstáculo de las conversaciones, ya que Netanyahu se niega a ampliar el plazo por la presión de los grupos religiosos de extrema derecha de su Gobierno, mientras que los palestinos consideran que cualquier relanzamiento de los asentamientos mataría el proceso desde el principio.



