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Desde primera hora de la mañana un ‘piquete’ de más de 200 mineros ha formado una barricada con neumáticos, piedras, quitamiedos, contendores alimentada por fuego. Detrás, con el rostro cubierto y armados con piedras, bengalas y cócteles molotov, los mineros se preparaban para revivir la batalla campal que se había vivido en las calles de Ciñera apenas 24 horas antes.
Pasadas las doce y media, hasta una treintena de efectivos de los GRS llegaban GRS han acudido al entronque de la Nacional 630 con el acceso a Ciñera a fin de reabrir el tráfico ese punto y facilitar el paso de los trenes por el vial ferroviario.
Allí, les esperaban los mineros anunciando la guerra que se avecinaba haciendo chocan las piedras contra los quitamiedos. Sin embargo, frente a los brutales ataques que se vivieron el miércoles, la primera reacción de los antidisturbios fue intentar llevar a cabo una negociación. Así, dos agentes con altavoz en mano intentaron aproximarse hasta la barrica viéndose obligados a retroceder ante la ofensiva lanzada por los mineros.
A partir de ahí empezó un avance y un retroceso continúo de mineros que respondía a los gases lacrimógenos y a los disparos de pelotas de goma de los guardias civiles con cócteles molotov. Pese a que la situación por momentos podría parecer más tensa lo cierto es que la Guardia Civil mantuvo una actitud "más tibia" se mantuvieron fuera del casco urbano de Ciñera.
Finalmente y tras más de una hora de enfrentamiento, los mineros consiguieron replegar a los antidisturbios que optaron por marcharse lo que dio paso a un cerrado y fuerte aplauso de mineros, familiares y simpatizantes que entiende que esta batalla se puede ganar. Una batalla que en todo caso no pondrá punto y final hasta que se consiga salvar el futuro del carbón.
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Efectivos de la Guardia Civil, este jueves, interviniendo en la Nacional 630.
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Un minero 'alimenta' con fuego una barricada en la Nacional 630.
Casco urbano
Los mineros se han refugiado en el casco urbano de la población, donde los vecinos se han atrincherado en las casas y evitan salir "por miedo a recibir un pelotazo".
Algunos vecinos, eso sí, han salido a la calle con leche para que bebiran varios mineros afectados por los gases lacrimógenos lanzados desde la Nacional 630 por los guardias civiles, que al mismo tiempo han tenido que lidiar el lanzamiento de cocteles molotov por parte de los mineros.
Todos coinciden en esta jornada en que la presencia de la Guardia Civil está siendo "igual de numerosa", pero "menos contundente". Así, hasta el punto que pasadas las 13:00 horas los mineros se han replegado tras comprobar cómo los GRS daban un paso atrás. Ahora equipos de mantenimiento intentarán reabrir la N-630 y la línea férrea.
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'Lanzacohetes' caseros, preparados para ser disparados, a la llegada de la Guardia Civil.
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