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OPINIÓN POR POLO FUERTES
La Junta y los médicos se han ido de 'juerga'
Cuanto mayor soy, más bobo me pongo. Y es que no entiendo nada en esto de la huelga ('juerga') de los médicos en la provincia. Desde hace casi dos meses, he seguido esta protesta sin entender muy bien de qué van las reivindicaciones pedidas por los facultativos...
06/04/2008
CON VENTANAS A LA CALLE
... Pero ellos lo sabrán y nada tengo que objetar, que conste, por aquello de cada uno en su casa y Dios en la de todos. Casi dos meses también llevo esperando la consulta de un especialista para reparar mi ballesta derecha, que con el paso del tiempo se ha jodido la 'maestra' (hoja mayor y primera de acero que, con otras, conforman un conjunto de suspensión de un vehículo de automoción, vulgarmente llamada ballesta) y estoy temblando que el día que me toque (ya pronto), mi médico de huesos no llegue a la cita y siga teniendo esta parte de mi esqueleto como los que están apareciendo en los hallazgos  esos de la Memoria Histórica, según se adivina en la radiografía.

Estoy temblando, porque (y esto sí que parece el misterio de la Encarnación), a pesar de que las cifras dadas por los convocantes y la consejería de la Cosa de Castilla y León, no solo no coinciden (cosa normal, por otro lado), sino que han sacado a relucir otros parámetros, como son las consultas y operaciones, que en esta temporada de paros se han dejado de hacer, se han perdido. Y todo ello, a pesar de que el tanto por ciento de facultativos que ha atendido la demanda es mínimo. Creo recordar entre un dos y un siete por ciento, apuntado por la Junta de Castilla y León y el doble o triple, descrito por los sindicatos médicos.

He sido un manipulado más, y más de una vez, por estas cifras desmadradas durante mi vida profesional activa periodística, cada vez que había  un conflicto  de estas características en manifestaciones, concentraciones o asistentes a actos públicos, etc. Por eso, cuando pude, lo que hice fue contar y a fe que conseguí sacudirme la manipulación de cada uno de los bandos en litigio. Y cuando no era posible, aplicaba el artículo 33 de la ley de Murphy, o sea, a bulto y, al que Dios se la daba, San Pedro se la bendecía.

Porque vamos a ver, si hacemos caso al Ejecutivo Autonómico o a los propios convocantes, no me salen las cuentas de los miles y miles de actos médicos suspendidos, por los que se cuentan la 'juerga' de esta huelga, dado los escasos porcentajes publicados. O mucho trabajan y desenvuelven especialistas y cirujanos (aunque las listas de espera no avanzan entonces lo que tenían que avanzar) o aquí alguien se está escaqueando, y aunque parezca que está en activo, hace la pirula laboral.

Al final va a ser igual que aquello que me contaba un viejo trabajador de empresa 'Auto Salón' de León, hace unos años: "Fuimos Luís y yo a pedir trabajo a La Robla, le contamos al encargado los sitios y los años en los que habíamos trabajado y nos dijeron que ya nos avisarían. Cuando salimos de nuevo para León le dije a mi compañero, no nos van a dar el trabajo. Coño, ¿por qué?, me preguntó. Mira Luís, le dije, he estado contando los años que dijimos al encargado que nos atendió y tú tienes 88 y yo 93. Y a esa edad, no me jodas, que no estamos ni para pujar carretillos".

Fuera de bromas, esta 'juerga' entre la Junta y los médicos ha de acabar cuanto antes. Más que para que me puedan reparar a mí la ballesta derecha (que también), por el ridículo que a la postre van a hacer las dos posturas, cuando lleguen a un entendimiento, como ocurrió este fin de semana con la huelga de los funcionarios de Justicia, que después de dos meses y un follón, llegaron a entenderse, creo, que tampoco se sabe muy bien. A ver si ese ex alcalde de León (y su pacto cívico) echa bien las cuentas, por una vez en su vida, y atiende las exigencias de la mayoría, osease, los pacientes, a los que se nos está impacientando lo más divino.

¿No será más bonito que se sienten a dialogar y se pongan cada uno en su rincón, para que no haya que lamentar nuevas esperas (sobre otras antiguas) en los actos médicos? Y es que, aunque el ciudadano es al final quien más pierde en estos conflictos (legales y necesarios por otra parte), en el caso de la Sanidad se está jugando con su salud, a la vez que con su paciencia, sus dolores y su calidad de vida. Los médicos son unos profesionales como otros y tienen que mirar por sus intereses. Y el consejero sanitario de la Junta de Castilla y León ha de ponerse las pilas (que empiece a 'guisar' en compañía y no en 'solitario'), porque el presupuesto que gestiona (si es que lo quiere hacer bien), lo aportamos los sufrientes, estos divinos (im) pacientes, a los que se nos están empezando a inflamar (y no patológicamanete) algunas partes de nuestra anatomía. Mire usted, señor médico…, es que yo estoy muy malito.

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