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Lo escribí en PICOTAZOS LIBERALES: «Cada vez tenemos menos hijos y más perros.» Tómese, si se quiere, al pie de la letra, pero la frase tiene, además, otra lectura complementaria, más sutil, más profunda, que muestra la triste y cruel realidad: «Cada vez tenemos menos hijos y son más perros.» ¿Qué está pasando…?
Nos estropean los hijos en el tortuoso camino de la vida. Los padres, y los abuelos, estamos solos ante el peligro, atemorizados por nuestra dependencia total de los poderes públicos y de sus funcionarios, que, lejos de ayudarnos, nos presionan con el adoctrinamiento perverso y pavoroso de su necedad y de su falta de escrúpulos éticos y morales: «Hay demasiados “catedráticos” sueltos, muchas “aidos y pajines y malenis” que cobran por enseñar y deberían pagar por aprender».
Esta suciedad, digo sociedad, tan deshumanizada y conflictiva, insolidaria, egoísta, hedonista, cobarde y cruel, tiene por guía y norte a los más perversos y pervertidos, que no suelen andarse con chiquitas ni pararse en barras: arrasan siempre. Y cuando no es “aberración para la ciudadanía” es “abortar niños criaturas de Dios”, como quien tira una caca al retrete o se extirpa una verruga en el culo. Hitler no lo hubiera hecho mejor.
Por sus actos los conoceréis. Los abortistas no son precisamente los que tienen mayor autoridad moral, ni son ejemplos edificantes de nada. Que repasen sus vidas. ¿De qué pueden dar ejemplo?
Céntrese el debate en el aborto, y no salgan por peteneras mal entonadas, intentando desacreditar el prestigio de la Iglesia con asuntos colaterales, como ese de los curas pederastas en EE.UU., que no viene al caso. He condenado, repetidas veces, a los agresores sexuales de mujeres y de niños. He pedido públicamente la castración terapéutica de todos los convictos y confesos de pedofilia y pederastia. Por tanto, si se tratara de sacerdotes, razón de más para “cortarles los huevos e implantárselos en la frente”, para que se les vean bien. Luego, que se expulsen de la Iglesia y entren en la cárcel a pagar por sus aberraciones.
Bouza Pol también es Iglesia, y tiene toda la autoridad moral para manifestarse, una vez más, en contra del aborto, y exigir que se respete su opinión, tan valida y digna, al menos, como pudiera ser la de los doctos labargas, macias, varelas y gaiteiras…
Magnífica y necesaria es la campaña antiabortista de la Conferencia Episcopal, que tiene toda la razón en este delicado asunto. El aborto es un “crimen”, tal vez legal, pero ilegítimo e inmoral desde mi forma de ver con los ojos limpios, sin intereses ni prejuicios dogmáticos de ningún tipo. ¿Me explico bien? ¡Pues no tengo perrito que me ladre, y vosotros sí que estáis como los perros en misa! Salud.
