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A falta de que se conozcan los resultados de la asamblea general de Caja España, todo indica a que hoy podría fraguarse la que será la octava caja por activos de España.
El presidente de Caja Duero, Julio Fermoso, explicó hoy, tras finalizar la asamblea extraordinaria en la que se dio luz verde a la fusión con Caja España que la entidad resultante del acuerdo “va a tener un potencial de crecimiento mucho mayor y dentro de unos años va a generar más puestos de trabajo”.
Tanto para Fermoso como para el director general de Caja Duero, Lucas Hernández, la adoptada hoy es “la mejor decisión para seguir adelante en este marasmo económico y financiero mundial”. Ambos consideraron que la fusión, de la que, por número de activos, surgirá la octava caja más potente de España, da tranquilidad “ante los sinsabores que van a seguir sucediendo”.
El presidente de la entidad salmantina confirmó el resultado de las votaciones (102 votos favorables, 15 contrarios y dos abstenciones) y explicó que, a partir de ahora, y una vez informado tanto el Banco de España como el consejero de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, se abre un periodo de transición en el que los dos directores generales deben diseñar los pasos a dar para la desaparición definitiva de Caja España y Caja Duero y el nacimiento de la nueva entidad en la que la gestión, recalcó Fermoso, “va a desarrollarse fundamentalmente en Salamanca”.
Del mismo modo confirmó que, a partir del lunes, la comisión de control se transforma en una comisión electoral cuyo objetivo es hacer cumplir los acuerdos de paridad con Caja España gestados en Tordesillas y que obligan a Caja Duero a nombrar a 40 asambleistas más para equipararse a los 160 de Caja España.
Así las cosas, a los 120 de Caja Duero se unirán 14 más adscritos al grupo de impositores, 13 correspondientes a corporaciones municipales de acuerdo con las elecciones de 2007, seis a las Cortes de Castilla y León, dos a las entidades de interés general y cinco al colectivo de empleados.
Posteriormente, el nuevo consejo de administración de la entidad recién nacida, que estará compuesto por 34 miembros, deberá elegir al presidente y a las comisiones delegadas, que celebrarán sus reuniones en Salamanca y adaptarán de esta forma el modelo de gestión de Caja Duero. Está previsto que ese paso, reveló Fermoso, se dé a lo largo del mes de Julio. Una vez conformado el nuevo consejo de administración y, tras cumplir los plazos legales, se celebrará una asamblea en la que ya tomarán parte los 320 miembros. Los detalles definitivos de la fusión se irán definiendo durante los dos próximos años. Entre esos aspectos debe decidirse el nombre comercial de la nueva entidad y aspectos como la compatibilidad de los productos comerciales de Caja Duero y Caja España o la compatibilidad de libretas de ahorro y tarjetas de crédito que, en la actualidad, operan de un modo diferente.
Julio Fermoso relató que la asamblea, que transcurrió en un ambiente de relativa tranquilidad, examinó el balance conjunto resultante de la fusión y dio su visto bueno al proyecto de estatutos aprobado por el Consejo de Administración de Caja Duero.
Asimismo, los 119 asambleistas presentes, ya que uno, Vicente de la Peña, excusó su participación por motivos personales, tuvieron conocimiento de las condiciones supresivas del sí a la fusión entre las que destacan la falta de unanimidad entre León y Salamanca o la carencia de autorizaciones para la operación a cargo del Banco de España, la Junta de Castilla y León o la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
Respecto a la posibilidad de que el voto en la asamblea fuera secreto, Fermoso aclaró que se trata de un hecho “excepcional” que se produce cuando lo solicita una mayoría de asambleístas, circunstancia que no se dio en esta ocasión puesto que, incluso, Isaías García Monje presentó un escrito en el que figuraba la adhesión de 87 miembros de la asamblea solicitando que el voto fuera público y nominativo.

El presidente de Caja Duero, y miembros del consejo, durante la asamblea. (Foto: Formigo)

Los asambleistas de Caja Duero, momentos antes del inicio de la reunión. (Foto: Formigo)

Un centenar de personas se concentraron ante Caja Duero para decir 'no' a la fusión. (Foto: J. Formigo)
No al SIP
El máximo responsable de la entidad de ahorro salmantina, que dijo desconocer si ocupará una vicepresidencia en la nueva Caja, aclaró, además, por qué Caja Duero apostó por la fusión en vez de por un Sistema Integrado de Protección (SIP) por el que sí se han decidido otras cajas de la Comunidad. Fermoso aclaró que las fusiones “dan certidumbre” mientras que los SIP generan “ciertas indefiniciones” y provocan que la toma de decisiones se centralice y se pierda potestad en asuntos como las políticas de riesgos o la capacidad de negociación. “La fortaleza y la certidumbre de este proceso deben dar tranquilidad”, subrayó.
En esa línea también se pronunció el director general de la Caja, quien enfatizó en que, tras la asamblea, sus miembros se sienten “orgullosos de seguir haciendo una Caja de Ahorros en esta época de ambigüedades jurídicas y debates sobre el futuro”. “Apostamos claramente por ese modelo y la fusión es lo único que lo garantiza”, recalcó un Lucas Hernández para el que el plan de viabilidad de la entidad es un proyecto “fiable y riguroso”.
Hernández que, como Fermoso, lamentó la falta de unanimidad a la hora de firmar el pacto laboral al que se opuso UGT, justificó la decisión de reducir y reestrestructurar la capacidad productiva para amoldarla “a los tiempos actuales de crisis, ante la que no se vislumbra una salida”.
El director afirmó que esa reordenación se está llevando a cabo independientemente del modelo elegido. En el caso de Caja Duero, dijo, se ha llevado a cabo “sin medidas traumáticas y voluntarias y con un coste un poco mayor del previsto”, aunque, según comentó, “los trabajadores que se jubilan y los que se quedan han de saber que el proyecto nace con fortaleza”.
Hernández se mostró convencido de que el proceso de restructuración del sistema bancario y del sector de cajas “va a continuar” y despejó dudas sobre las futuras intenciones de la nueva caja al aclarar que, “si hacemos los deberes adecuadamente en tiempo y forma podremos presentar nuestra candidatura para participar en futuros procesos de fusión”.
“Debemos estar preparados y debemos hacer meritos para protagonizar esos procesos”, matizó.
Lucas Hernández agradeció a los empleados de la Caja la “gran profesionalidad” demostrada en los últimos tiempos “en los que se ha dado poca información del proceso ya que era necesario limitarla” y no se olvidó de los clientes de Caja Duero, “que han sufrido la zozobra del día a día”.
En la asamblea ordinaria celebrada esta mañana, previa a la votación sobre la fusión con Caja España, los asambleístas respaldaron de forma mayoritaria las cuentas de la entidad y la liquidación del presupuesto de la obra social para 2010. Ante la posibilidad, anunciada por la sección sindical de UGT-Caja Duero, de impugnar la celebración de las asambleas por un defecto de forma, Fermoso comentó que, los impulsores de la iniciativa están en su derecho de llevarla a cabo aunque, señaló, “entre anunciarlo y hacerlo hay diferencias”.
El presidente de Caja Duero coincidió con el director general al apuntar que, de judicializarse las reuniones asamblearias, el resultado “se escapa” aunque, en opinión de Lucas Hernández, “el proceso no se entorpecería”.
Finalmente, Julio Fermoso se refirió a las firmas presentadas por la Plataforma ‘Caja Duero esta en mi mano’ en contra de la fusión, una circunstancia sobre la que informó a la asamblea para aclarar que, de los 3.550 firmantes, 3.054 son clientes de la entidad, lo que supone un 0,86 por ciento de los 350.000 clientes que Caja Duero tiene en Salamanca.
En la jornada vespertina y durante la última de las asambleas del fin de semana, los representantes de la entidad debatieron, de forma similar a lo sucedido ayer, la reforma del proyecto de estatutos de la futura caja para cambiar la edad de jubilación de su director general de los 65 a los 70 años.

