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Manolo 'Peri', Manolo el 'Negro' ha sido de esas personas que le dolía La Bañeza de vez en cuando y, por eso, estaba metido en todo lo que pudiera tener el color de la púrpura, el color de la bandera bañezana. Aquel mismo día, viernes ocho de agosto, tenía un concierto con su grupo 'La Charra', (una charanga de coplas carnavaleras) para inaugurar las fiestas de su pueblo. Y unos días después, interpretaba una obra de teatro con el grupo 'El Templete' al que pertenecía. Manolo, el 'Negro', era eso, un bañezano como la copa un pino que, aparte de su trabajo, era una pieza clave del bañezanismo de acción, del bañezanismo militante, sin tapujos, sin ánimo de lucros, sin retorceduras.
Un camión se le cruzó en la carretera de León, en un cruce que conocía a la perfección, y estrelló su humanidad para siempre, para no dejarle llegar a empezar a disfrutar las fiestas de su pueblo. Hace unos días me preguntaba por la evolución de mi reciente intervención quirúrgica y yo por su salud y familia: "Todos bien, aunque de vez en cuando, ya sabes, me duele La Bañeza". Después, me dijo que cuando pasaran las fiestas, tenía que darle una copia de mi ponencia en el I Congreso Nacional del Carnaval en La Bañeza, sobre 'La Charra', "porque quiero hacer algo para nuestro grupo y, ahora, eres el que más sabes de aquel personaje femenino bañezano, madre soltera, que puso firmes a los hombres, a la autoridad competente y al lucero del alba, a pesar de vivir en los años 40 y 50 del pasado siglo".
Conocí a Manolo el 'Negro' casi siendo aún muy jóvenes ("parientes en Cristo, por parte de madre y padre", sentenciaba nuestro coincidente apellido). Eran tiempos en los que la libertad comenzaba a abrir las primeras rendijas, tras la muerte del dictador. Su padre, Olegario el 'Negro', era a la sazón presidente de la asociación de vecinos bañezana Bedunia y, con un grupo de jóvenes, fundamos una revista que fue el mejor revulsivo para que aquellas corporaciones municipales democráticas, no se torcieran demasiado en sus quehaceres de ordenanza. Aunque nos ganamos de los poderes fácticos de la ciudad el apelativo de 'nido de rojos comunistas'. Cuando solo éramos el color púrpura de la bandera bañezana.
Allí forjamos muchos nuestro afán periodístico, haciendo de todo (reporteros, editorialistas, opinadores, maquetistas, pegasellos, pegadirecciones… ¡Jesús, qué coño!) Reuniones nocturnas en el almacén de la casa de su padre, en la subida al 'Túnel', cuyas estanterías estaban cargadas de colecciones del Diario 16. Una casa que fue, antes, propiedad de un maestro represaliado, Don Ricardo, que nos había desasnado a muchos de nosotros. Reuniones, en las que Olegario, Manolo, Salvador, mi hermano Chago y yo poníamos los pros y los contras de los escritos de los colaboradores (colaboradores de la envergadura de Antonio Colinas, Jose Palazuelo, Ernesto Méndez Luengo, Rodríguez Fuertes, Mario Núñez…), para que el presidente y director no tuviera que ir demasiado a sentarse en el banquillo judicial, del que siempre nos sacaban los abogados del Partido Comunista en León (nido de rojos, ¡oye!). Hasta tal punto, que, cada quince días, en los kioscos, los asiduos compraban el periódico de sus ilusiones y mandaban meter el Bedunia entre sus pliegues, para demudar el respeto humano de sus columnas en púrpura mediática.
Escribo estas líneas mientras en la parroquia de San Salvador se celebra el funeral de Manolo el 'Negro'. Ese negro que tenía el alma del color de la púrpura de la bandera bañezana. De vez en cuando, una lágrima se hace presente en el teclado, proveniente de una muesca más en los desgarros del alma. Se ha marchado otro amigo, en lo mejor de la vida (58 años).
Mi reciente intervención quirúrgica me ha hecho imposible dar el pésame a su viuda, a sus hijos y a sus hermanos. Pero sé que Manolo, mi amigo el 'Negro' me volverá a desear buena suerte, como siempre hacíamos en nuestras despedidas, aunque la última nos salió fu. Sé que en el otro mundo estará ya ensayando con algún grupo de la eternidad para dar un concierto de coplas de carnaval bañezano o interpretar la comedia de 'El día de nuestra boda', que dejó inconclusa en éste, como toda buena sinfonía. Descansa en paz, Manolo. El 'Negro' que seguirá teniendo el alma color de púrpura de la bandera bañezana.
