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Mansilla de las Mulas-León
El peregrino atravesará la Sobarriba en busca de la capital leonesa...
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Isabel Herrera       29/05/2010
Estas señales orientan a los peregrinos a su paso por la ciudad. (Foto: Peio García)
Estas señales orientan a los peregrinos a su paso por la ciudad. (Foto: Peio García)
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... alternando los campos de secano con los de regadío. El verde pelea con los ocres, una vez salvado el Esla al salir de Mansilla de las Mulas, para dominar el paisaje; un verde alentado por la influencia de los tres ríos que se cruzan antes de llegar a León. El Esla, que se muestra nada más abandonar la villa fortificada de Mansilla; el Porma, salvado por el Puente Villarente, construcción que cede incluso su nombre al pueblo; y el Torío, ya a las puertas de la ciudad, en Puente Castro, antigua judería.

Esta etapa la inaugura la localidad de Villamoros de Mansilla, antes llamada Villamoros del Camino. Dista cinco kilómetros escasos del inicio de la etapa fijado en Mansilla de las Mulas, pero en estos 17 kilómetros será complicado que el caminante se encuentre desamparado, pues los pueblos se suceden casi enganchados unos a otros, localidades que empiezan a dejar intuir ya la urbe por su tamaño, sus edificiaciones y su actividad industrial. El Camino salta de la carretera a la pista de tierra pasado Puente Villarente.

A dos kilómetros de Villamoros, el Puente Villarente, que destaca por sus dimensiones y longitud, acerca al peregrino hasta la localidad del mismo nombre. Veinte ojos para sortear el Porma que fueron precedidos por un viaducto romano del que no queda muestra alguna. Sí se conserva, en cambio, alguna huella del medieval que fue enormente desafortunado. En 1396 fue arrastrado por una riada y ha sido víctima, además, de constantes destrucciones. Largo y estrecho, tanto, que está considerado uno de los puntos más conflictivos del Camino a su paso por la provincia.

Primera ambulancia del Camino

Al salir del Puente Villarente, el peregrino reparará mirando a su izquierda en una impresionante casa que fue, en su tiempo, hospital de peregrinos y que ha sido hoy habilitada como restaurante. Dicen que en Puente Villarente estaba la primera ambulancia del Camino de Santiago, un burro que se ponía a disposición de los caminantes que requerían asistencia médica.

El viaducto que da nombre a la localidad de Puente Villarente. (Foto: Peio García)

Y pasado Puente Villarente, el camino pasa por la parte más alta de Arcahueja que se encuentra casi enganchado ya a Valdelafuente, pequeño pueblo acostumbrado a las visitas de los peregrinos que muchas veces hacen un alto para beber de su fuente en torno a la cual se articula un área de descanso en la plaza de la iglesia. Seguramente los que pregunten en este punto por dónde continuar hacia León serán guiados por los vecinos del pueblo por la carretera a pesar de que la pista que viene de Archaueja libra al caminante de la circulación rodada hasta el cerro conocido como Alto del Portillo. Pero los vecinos de Valdelafuente insisten en que no es ése el sendero original.

La proliferación de industrias a modo de polígono en esta localidad anuncia la cercanía de la capital leonesa que regala su primera imagen al peregrino cuando éste alcanza el citado Alto del Portillo. Aquí, antes de salvar los cuatro carriles de carretera por la pasarela recientemente habilitada para ello, muchos dejan cruces de madera que marcan la ruta al siguiente.

Hasta el pasado año, cruzar de un lado a otro la carretera de Valladolid en el Alto del Portillo era casi una actividad de riesgo, un punto conflictivo del que en muchas ocasiones venían ya alertados por el boca a boca. Pero una pasarela que salva en altura esta vía de cuatro carriles facilita la llegada a León.

Los caminantes se encuentran esta imagen de León a su entrada por el Portillo. (Foto: Peio García)

Judería de Puente Castro

El Camino se adentra en la capital por la antigua judería de Puente Castro, barriada que también debe su nombre al viaducto que da continuidad a la ciudad dividida por el Torío. Muy cerca de éste puente hubo uno romano y, tal y como recogen los papeles, porque no quedan muestras de ello, hubo otro medieval.

Por León una estela de veneras de bronce incrustadas en el suelo indica la dirección a seguir que, dicho sea, no es la original. El actual dirije los pasos del peregrino de Puente Castro a Santa Ana, iglesia que da nombre al barrio y que sirve de antesala al casco histórico cuya entrada anuncia la Puerta Moneda, o la indicación de que allí se ubicaba rompiendo la solidez del cerco de la urbe. Las veneras señalan que hay que continuar por la calle del mismo nombre, peatonal, que, a mitad de camino, pasa a denominarse Herreros. En este punto de transición se levanta la iglesia románica de Santa María del Mercado que, si bien llama la atención por su fachada, más impresión causará al peregrino su retaguardia donde se encuentra una de las plazas con mayor encanto de la ciudad de León, la plaza del Grano. De suelo empedrado y porticada en alguna de sus partes mantiene intacto el pasado de la ciudad.

Admirada la plaza, lo más recomendable es retroceder sobre los pasos dados para reunirse de nuevo con las pistas fijadas en el suelo que van al encuentro del palacio de los Guzmanes, edificio que alberga a la institución provincial. Junto a él y frente a la plaza de San Marcelo, el regalo que Gaudí hizo a León, la Casa Botines, una de las pocas obras que el arquitecto sacó de Barcelona y que pertenece a su etapa neogótica. Una estatua de bronce del catalán contempla sentado en un banco el edificio. Pocos se resisten a realizar la instantánea en compañía del artista.

El Camino continúa por la calle Ancha al final de la cual aguarda uno de los grandes tesoros de esta ciudad, la Catedral de Santa María de Regla, seña de identidad del gótico español y mundialmente conocida por sus vidrieras.

Imagen 'idílica' de la Catedral de León. (Foto: Peio García)

San Isidoro

Por la calle de El Cid se llegará hasta la Real Colegiata Basílica de San Isidoro, en la plaza del mismo nombre, otra de las visitas obligadas de esta ciudad al tratarse de uno de los complejos arquitectónicos del románico más destacado de España, aunque con algunos añadidos góticos y renacentistas. Siguen las veneras en dirección al Hostal San Marcos, uno de los monumentos clave del renacimiento español con fachada plateresca, que tras haber servido de prisión, hospital penitenciario, escuela de veterinaria, ministerio de Guerra, Campo de concentración de prisioneros republicanos durante la Guerra Civil y la posguerra, Diputación, Diócesis… es hoy buque insignia de la red estatal de Paradores, iglesia y sede del Museo de León. 

Pasear por León es realizar un recorrido por todas las épocas. Pero el Camino debe seguir y la cuarta etapa sacará de la ciudad al peregrino por el puente que soprepasa el río Bernesga a la altura de la plaza San Marcos y que le guía hacia la localidad de Trobajo del Camino fundida con la capital leonesa.

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