Viernes 10 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
Enamorados
«Galletas de San Valentín, un dulce perfecto para el 14 de febrero»
|
|
![]() María Lafuente saluda al final de su pase en la tercera jornada de la XII edición de la Pasarela de la Moda de Castilla y León. (Foto: Ricardo Ordóñez) |
Así, la diseñadora leonesa María Lafuente presentó su colección ‘Luz’, inspirada en el Neoexpresionismo abstracto, a través de la fusión del arte y la moda, en este caso unido al artista Pedro Sandoval, primer pintor vivo que expone en el Prado y que pintó sobre vestidos de cuero ya realizados.
Una estética que comienza con negros, aunque se incluye algo de marrón, acompañados de “colores intensos en accesorios”, para terminar con el blanco, la luz y el optimismo. Un sentimiento que basa la colección de esta firma para el próximo otoño-invierno 2011.
En definitiva, un conjunto de prendas en las que el patronaje evoluciona y donde se mezclan el visón, el cuero, las lanas o incluso el punto, y que dan forma a una propuesta estética “atrevida”, con un concepto “avanzado” y en la que se usan colores y tonos como los negros y las platas.
Tras lo pictórico de Lafuente, Nicolás Vaudelet para El Caballo, presentó su colección inspirada en Sevilla, el día 2 de febrero de 1954, “el único día que nevó en esta ciudad, a excepción de este año”, recalcó este diseñador, que tomó como punto de partida el mundo andaluz con todas sus referencias- como las amazonas y los toreros- trasladas al mundo de la nieve.
Así, la colección de esta firma muestra prendas con mezclas de materiales como nylon, neopreno o seda, encajes o piel, con chaquetas cortas y ergonómicas, parecidas a las del siglo XVIII.

El punto y final
El honor de cerrar este certamen fue para la burgalesa Amaya Arzuaga, quien explicó que la inspiración para realizar esta colección surgió de “volver a la esencia”, y para ello, trabajó materiales en estado puro. Prendas en las que “a través de la geometría de los patrones se crearon nuevas siluetas”, sostuvo.
Una colección otoño-invierno donde primaron el azul cobalto, el gris humo, el crudo o el negro y en la que se incluyeron los denominados ‘vestidos nube’, que son muy etéreos y donde lo “largo es lo corto”. Unas geometrías “siempre presentes” en la firma de Arzuaga que dan volumen y formas “a través de patrones muy complejos”.
Esta burgalesa presentó además vestidos de noche, que adornó con complementos como unas lentejuelas que cambian de color al pasar el dedo. Prendas elaboradas con viscosa barnizada, piezas de metal, lana hervida y fibra en estado puro, y que estuvieron acompañadas por un calzado muy llamativo, ya que el tacón es “literalmente” un tornillo.

