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No sólo miente ahora como mentía antaño en las informaciones del periódico y obligaba a mentir a los trabajadores, comprometiendo su propio nombre y honradez, sino que, encima, presume de haberles salvado el culo a ellos y a su director. Hombre, sé que algo intentó con respecto al culo de algunos, pero salvárselo precisamente es más que dudoso. ¡Qué cojones los tuyos, Pérez!. Aún recuerdo aquel ayer en que Pérez me dijo que no podía meterme con la Iglesia ni con la UPL ni con el Llionés... y eso que yo escribía una columna gratis total, que sólo me trajo quebraderos de cabeza pese a que yo no pongo faltas de ortografía, como hace él. También recuerdo la bronca que me echó este ‘caliporco’ porque no lo alerté de un anuncio que salió en el Diario de León sobre la Ponferradina y que le pisaba una presunta idea suya. De las mentiras que soltó sobre el Ciemat (y que firmaba su hoy ex amigo Marcos, ‘el idiota’) no hay ni que hablar, pero explican por qué ahora ya nadie cree nada de lo que dice, pues por cada verdad que desliza suelta 20 intoxicaciones. En fin, me acusó de no defender a mi empresa porque no le pregunté a Zapatero sobre el escándalo de los contratos del Ciemat; pero Zapatero fue al día siguiente a León y su periodista mamporrero ni se acercó a preguntárselo él.
Quería pegar a los demás patadas en los cojones, pero con los pies ajenos. Ya veo yo cómo defendió a su empresa y cómo la defiende ahora: soltando sapos por su boca de batracio. En uno de los colmos de la abyección, yo personalmente lo escuché desacreditar al anterior director general de La Crónica, José Antonio Cabañeros, por el mero hecho de que no tenía ordenador en su despacho, cuando en realidad Cabañeros, con ordenador o sin él, es cien veces más señor y más educado que este lamelibranquio.
Podíamos hablar aquí de las enormes mentiras y manipulaciones que publicó sobre el grupo rockero Soziedad Alkohólica, o sobre la presunta red de inmigración ilegal de La Coronela, o el morbo indecente que le dio al asunto del pobre ‘Toñín’. Pues no sólo no se avergüenza de su amoralidad y falta de profesionalidad, sino que ahora se permite poner en cuestión la profesionalidad de Javi Calvo (Leonoticias), como si él, al que echaron de La Razón por facha, le llegara a Javi Calvo a la altura de los zapatos. Ni en su puta vida. En fin, me da igual que sea o no el culpable de la muerte de Manolete (caga y vete). Lo que de verdad no puedo perdonarle es su profundo desprecio al idioma, su falta de talento y de aptitud para expresarse en castellano y exhibir desvergonzadamente esa ignorancia como si fuera un blasón. Todo lo perdono en este mundo menos la ramplonería y las faltas de ortografía y este tipo, este barragán, más que un látigo de la Carrasco o de Paco Raquetas, es un látigo de nuestro bello idioma, en el que se expresa con el culo.
Es, por decirlo así, un sodomita del lenguaje y eso, Pérez, en uno que se autoproclama periodista de raza (caniche) es un crimen de lesa humanidad. A mi juicio es peor que ser de la ETA y de la ETA tú sabes bastante, por el cariño que te tienen los etarras de Mansilla, a los que también hiciste víctimas de tus mentiras, traicionando de paso la confianza de los funcionarios y de los periodistas de La Crónica. Sólo puedo decir que mi amiga Leyre se quedó corta en su invectiva. Pero que sepas que desde el primer día te calé, porque olías a esputo y eso no se puede esconder bajo el seudónimo de La Pícara ni bajo el de Petra Portela (que ya sé que era J.L.C.) a quien tú amparaste cuando decía lindezas como que Azuara había desembarcado en la Ciudad de la Energía para convertir las viejas minas del Bierzo en verederos nucleares. ¡Manda cojones!, lo que hemos tenido que aguantar para no partirte los morros. Unos santos es lo que somos, pero "¿Quousque tandem, Catilina, abutere patientia nostra?".
PD: Iba a hablar aquí de mi hija nacida hace un mes, pero evidentemente no es el momento, porque he decidido hablar de otro tipo de hijos, los hijos de...
