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Los males que aquejan a nuestra ganadería no han ido a menos, como sí lo ha ido la celebración de la festividad por parte de los ganaderos, pues la mayoría de las iglesias de los pueblos de la provincia estarán hoy vacías por falta de feligreses, de voluntarios que saquen en procesión el santo y de curas para oficiar la celebración. Hoy la cabaña ganadera sigue padeciendo enfermedades a las que no siempre se puede dar respuesta desde la medicina veterinaria o no es rentable dársela. La amenaza de enfermedades como la brucelosis o la tuberculosis, que son de declaración obligatoria y objeto de erradicación en los programas sanitarios nacionales, está hoy más patente que nunca cuando se está agravando el contagio desde las especies salvajes. Y qué mayores males de la ganadería que el vender los productos, la carne y la leche, por debajo de los costes de producción o a precios que no permiten el digno margen de beneficio al que todo ganadero debe aspirar.
¿Es San Isidro Labrador más importante que San Antonio?
Pues diga lo que diga la Curia Romana y ocupe el pedestal que ocupe uno y otro santo en la Iglesia de cada pueblo de nuestra provincia, a San Isidro se le tiene mucha más consideración. San Isidro se asocia con la fiesta de los agricultores en el sentido más amplio de la palabra, incluyendo por tanto la parte agrícola y la ganadera, y en la práctica se guarda día festivo en todo el sur de la provincia. Para honrar a San Isidro siempre ha habido tiempo, el que muchas veces el ganadero no tiene, y siempre ha habido dinero de la Cámara Agraria – ahora Junta Agropecuaria y antes Hermandad Sindical- para encargar la misa y dar cuenta de unos pinchos regados con vino de la tierra, pero para honrar a San Antón, que cada cual se las apañe como pueda. Vamos, que a San Isidro se le honra con chequera y a San Antonio con limosnas. Y es que en el fondo, desde la desaparición o desde que entrara en decadencia la tan poderosa Mesta, el sector ganadero siempre ha estado menos unido, menos organizado y mucho peor representado que el sector agrario, y eso se nota en todo, hasta en las fiestas.
En los ciclos agrícolas y ganaderos estas fechas marcan el inicio de la puesta, de nuevo, de las gallinas de corral, como bien recuerda el refrán: “Por San Antón, la buena pula pon, y si no pon, retortijón”. O en los tiempos que corren se nos ocurre otro:” Por San Antón, que te haya pagado el dinero de la PAC la Administración”, cosa que este año no ha ocurrido.
