Viernes 10 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
Enamorados
«Galletas de San Valentín, un dulce perfecto para el 14 de febrero»
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De salir adelante la medida, los escolares sólo podrán comprar agua, lácteos y zumos que no abusen en azúcar, cereales, frutos secos no fritos, sándwiches, bocadillos o productos de panadería, incluidos bollos, si se ajustan a los límites de grasa que establezca la ley.
Además, todos los productos envasados deberán respetar ciertas exigencias. Los encargados de que las cumplan serán los distribuidores o empresas responsables del abastecimiento de las máquinas expendedoras, cantinas y quioscos. Para ello, tendrán que comprobar la información nutricional del etiquetado o exigir estos datos a las empresas fabricantes.
Así se desprende del documento de consenso sobre la alimentación en los centros educativos que se analizará en el próximo Consejo Inteterritorial de Salud. El texto sigue la línea del compromiso de autorregulacioń del sector de las máquinas expendedoras para reducir la presencia de estos productos en los colegios que existe desde 2005, y parece que va a salir adelante.
El trabajo de años atrás ha hecho que hoy día apenas se vendan ya refrescos en los centros educativos pero las campañas para fomentar una alimentación sana no han surtido el mismo efecto con otros productos muy calóricos. El nuevo documento, que desarrolla la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que se aprobará este año, pretende regular “la venta de alimentos con un alto contenido en ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal y sal y azúcares sencillos” en los centros de Educación Infantil, Primaria y Especial. Además, también se propone erradicar la publicidad de estos productos prohibidos en los centros de Educación Secundaria para evitar el “efecto inductor” que lleva a los adolescentes a consumirlos.
