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Si yo fuera un ternero, me encantaría nacer y vivir en la sierra de Madrid, en Galapagar, y no para morir “tiernecito" en cualquier matadero, sino para correr en libertad bajo el cuidado, el mimo y la protección del ganadero Victorino Martín, o del torero José Tomás.
Si no pudiera vivir en aquellas tierras maravillosas –cerca del Alto de los Leones–, me conformaría con el campo de Salamanca, el de Extremadura, el de la incomparable Andalucía…, pero de ningún modo me gustaría ser vaca, ni ternero, en el norte de España.
No quisiera ser buey, nunca un buey uncido…, víctima de la mosca, de la aguijada, del insulto, de la patada bestial, del carro, del arado…
Prefiero ser toro, toro, toro, siempre toro…, y morir en la plaza…
Seguro que mi querida madre y yo estaríamos de acuerdo.
Sin embargo, sí me dan pena, mucha pena, las vaquillas con las que se ensañan los cobardes en las fiestas de los pueblos. Pobres toros los embolados, los de Tordesillas, los maltratados en los bárbaros y crueles “fiestorros”.
Me escandalizan también las condiciones de vida de los animales estabulados, y de forma especial la crueldad en el transporte de los cerdos; el hambre, la sed, la penuria de estos seres inteligentes, sensibles y cariñosos. ¿Cómo es posible el sacrificio continuado de miles y miles de cerditos de pocas semanas –cochinillos les llaman–, y de corderos lechales, y de cabritos, sin que nadie se espante?
En lo que a Bouza Pol se refiere, sepan sus carísimos lectores que su dieta alimentaria apenas incluye carne; sólo un filete de cien gramos a la semana. ¿Saben ustedes lo que sufre cuando ve agitarse y retorcerse un pez en el anzuelo, o toneladas de ellos en la cubierta de un barco pesquero?
Les recomiendo mis cuentos, como «La mosca», «Bendito sea el cerdo», «El pollo», «Casiferoz el lobo», etc. etc.
El toro, la Fiesta de los Toros en España, es mucho más que una cultura, es la civilización. Con el debido respeto a los que piensan de otra manera, yo afirmo que el toreo es el tótem del mundo libre occidental, del progreso, del desarrollo, de la democracia. Ya está bien de meterse con España, con nuestro orgullo nacional, con nuestra seña de identidad más clásica y tradicional. ¿Alguien se atreve a decir que Federico García Lorca, o Dalí, o Picasso, o Goya, eran unos retrógrados maltratadores de indefensos animales?
¡Va por vosotros, leoneses, feliz 1100 aniversario!
