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Aunque el alcázar terminó derribándose en los años treinta del siglo pasado, su torre del homenaje permaneció como parte de la Muralla y es en este torreón, el que hace el 82 del recinto, donde hace tan sólo unos días se ha puesto en marcha un nuevo aliciente para no perderse la visita al tramo de menor recorrido que ofrece el monumento, al que se accede, precisamente, por la Puerta del Alcázar, una de las entradas más imponentes, si no la que más, al recinto amurallado.
El interior del torreón, de unos 15 metros de largo, ha sido acondicionado, tras una inversión de 54.000 euros, para albergar una sala en la que se puede viajar en el tiempo a través de las denominadas ‘marcas de cantero’, aquellas que los constructores de esta fortificación fueron dejando en los sillares de piedra que terminaron por convertirse en lo que hoy es la Muralla de Ávila, para identificar su trabajo.
Una pantalla táctil que muestra tres de estas marcas permite acceder a otras tantas etapas de la vida de este monumento cuya historia arrancó en el año 1090, cuando Ávila era ciudad-frontera y el rey Alfonso VI encargó a su yerno, Raimundo de Borgoña, que repoblara estas tierras.
Este primer momento lo recuerda un cronista poco después de que una voz en off invite al visitante a descubrir la historia, los secretos y el vínculo con la vida cotidiana de los abulenses que tiene este monumento declarado Patrimonio de la Humanidad y a través del que la ciudad abre sus puertas a todos los que quieran entrar en ella.
Trabajo, sudor y coraje hicieron posible el levantamiento de esta muralla que vivió a lo largo de los años grandes gestas y conoció a grandes mujeres, como Teresa de Cepeda y Ahumada, santa Teresa de Jesús o Teresa de Ávila, como se la conoce en el exterior, pero también a otras menos conocidas fuera de la ciudad, como Ximena Blázquez, protagonista de la leyenda de la Gesta de los Sombreros.
Porque en la historia de la Muralla, la leyenda y los hechos reales se mezclan hasta tal punto que, en ocasiones, no se distingue bien qué fue leyenda y qué verdad, tal como le recuerda un padre cantero a su hijo, cantero también, en el segundo vídeo que se proyecta en el nuevo atractivo que ha abierto sus puertas en el recinto.
Lo que sí está claro es que entre todos, constructores y habitantes de la ciudad, hicieron posible este prodigio de la arquitectura cuya construcción comenzó hace más de mil años… O puede que, incluso, más.
Más de mil años de historia
El recinto fortificado actual es el que se levantó en su día durante la Reconquista, con sus correspondientes trabajos de mantenimiento y restauración, que no han permitido que el monumento perdiera un ápice de su esencia.
No obstante, los trabajos de investigación que se realizan cada vez que se acomete una intervención en la Muralla dejaron no hace mucho al descubierto varias hiladas de piedras que podrían datarse entre los siglos IV a VII; es decir, corresponderían a los cimientos romanos del monumento, tal como apuntaban algunos estudios que defienden no sólo el origen romano del recinto sino, incluso, de tiempos de los vettones, los primeros pobladores de este territorio.
Con diez siglos o 1.700 años de antigüedad, en cualquier caso, la Muralla de Ávila ha visto en los últimos años cómo sucesivas intervenciones han ido dejando al descubierto la verdadera cara del monumento, una auténtica fortificación que sirvió de defensa, que albergó a nobles y aguerridos hombres que hicieron que los reyes le otorgaran los sobrenombres de ‘Ávila de los Caballeros’ o ‘Ávila del Rey Niño’, pero que también supuso un símbolo de poder, cumplió funciones sanitarias, sirvió para regular propiedades…
Desde el año 2004 se han venido realizando de continuo trabajos de restauración y rehabilitación tendentes a eliminar los problemas de humedades o en la cimentación que presentaba este monumento declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en el año 1985.
Con anterioridad, en el siglo XVI, se intervino en la zona del Arco del Carmen, mientras que las puertas de San Vicente y del Alcázar se hicieron más “majestuosas” en época de Felipe II y el lienzo sur, el correspondiente al Paseo del Rastro, muy debilitado durante la Guerra de la Independencia, se rehabilitó en el siglo XIX, siempre tratando de respetar al máximo la Muralla.
La arqueóloga municipal, Rosa Ruiz Entrecanales, ha definido en alguna ocasión las patologías que afectan al monumento como “catarro, sin llegar a gripe”, por lo que su estado es “óptimo”.
La mayoría de las grandes intervenciones que se han realizado han sido con cargo al uno por ciento Cultural del Ministerio de Fomento, que ha permitido destinar hasta el momento más de cinco millones de euros, a los que habría que sumar las aportaciones del Ayuntamiento, tanto en obras de emergencia como en intervenciones de rehabilitación.
La última se firmó el pasado jueves, en el Ministerio de Fomento, y supondrá destinar 1,13 millones de euros en total a la quinta intervención que se realizará, en este sentido, en el monumento, y prácticamente la última en los lienzos, pues afectará al tramo norte del recinto, entre los cubos 17 y 40, así como a los lienzos 16 a 20 y 30 a 41, ya que el espacio comprendido entre ellos ya fue objeto de otra intervención cuando se acometió, de urgencia, la actuación en la Espadaña del Carmen.
Las nuevas obras se prolongarán, aproximadamente, 14 meses y servirán para completar las que hasta ahora se han realizado, que han afectado ya a más del 80 por ciento del monumento. Únicamente faltará, así, por intervenir entre los cubos 84 y 4, correspondientes al tramo del cimorro de la catedral y adyacentes.
Continuo atractivo
Y es que, como recuerdan también los vídeos que repasan la historia de la Muralla en el Torreón del Alcázar, “casi a la vez que esta magnífica cerca, se alzaron los muros de la catedral, de modo que, por tramos, muralla y templo se juntan, se confunden, son sólo uno, el poder humano y el poder divino compartiendo piedra”.
Precisamente, el Ayuntamiento de Ávila se encuentra ya en conversaciones con el Obispado para acometer esa intervención en el cimorro, pues se trata de una “disputa” que hay que aclarar entre ambas entidades. El Ayuntamiento entiende que el exterior del cimorro, al formar parte de la Muralla, se encuentra integrado en el monumento nacional –no así el interior-, aunque la diócesis venía defendiendo que esta parte de la muralla es de su propiedad.
Sea de una u otra forma, el Ayuntamiento confía en llegar a un acuerdo para permitir acceder al tramo de un metro de ancho, aproximadamente, correspondiente al cimorro del templo, lo que permitiría añadir la visión defensiva de la Muralla a una visita que hoy se ve interrumpida en los dos tramos visitables del recinto y de la catedral, a los que se puede acceder por los arcos o puertas del Alcázar y de las Carnicerías –también conocido como Arco del Peso de la Harina-.
Ahí no acabarían las intervenciones ni tampoco las negociaciones, pues el objetivo final del Consistorio ha sido siempre el de poder recorrer el mayor espacio posible del adarve.
En la actualidad, se puede pasear por 1.250 metros de los 2,5 kilómetros que tiene la Muralla, de manera que una nueva intervención, después de la del cimorro, abordaría la peatonalización de los 500 metros, aproximadamente, que separan el Arco del Puente, donde se han realizado las últimas intervenciones, en el lienzo oeste, del palacio donde en la actualidad se ubica la Audiencia Provincial, en la cara sur del recinto. Estas dependencias palaciegas disponen de un balcón que se mete en el adarve, por lo que también habría que negociar el paso por aquí.
De esta forma, los visitantes podrían disfrutar de una vista única de la ciudad y también del monumento prácticamente en su integridad, y hacerlo, además, con todos los sentidos, pues si por algo se caracteriza la Muralla de Ávila en los últimos tiempos es por haber conseguido subir una silla de ruedas al adarve, en el denominado ‘tramo accesible’ al que se accede por el Arco del Puente.
Y ahí no acaban los atractivos, pues hace unos meses se pusieron a disposición de los visitantes unas videoguías que incorporan una pantalla apta para que las personas sordas puedan también disfrutar del monumento.
“Las piedras tienen que estar al servicio de las personas y esto es poner al servicio de las personas las piedras”, ha defendido en reiteradas ocasiones el alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto.
“Y tú lo has visto todo, amiga mía”, recuerda uno de los vídeos que acaban de sumarse a los encantos de la visita a la Muralla en el Torreón del Homenaje. “Son algo más que piedras”, recuerda otro de los personajes.
La Muralla de Ávila es, de hecho, una de las construcciones civiles medievales más importantes del mundo. Por algo es Patrimonio de la Humanidad.
