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«No hay nada más tonto que un trabajador que vote a la derecha», es frase cavernícola, dogmática y excluyente, falsedad que todavía tenemos que escuchar en boca de algunos “experimentados ideólogos”, empedernidos analizadores del sexo de los ángeles, con cargo al erario público, que jamás han llevado a buen fin ni la más mínima y elemental responsabilidad en empresa privada productiva y competitiva.
¡Pobres trabajadores de verdad, por cuenta ajena, que os dejasteis embaucar por los charlatanes de las ferias de las vanidades supuestamente socialistas y progresistas, por los licenciados en filosofías muertas y letras impuras, por los resentidos, que os han hecho pasar por el redil de sus complejos existenciales, de sus fobias, de sus desequilibrios afectivos y mentales!
«Por sus obras los conoceréis», y, «La velocidad se demuestra andando». Si esto es así, deberíais convenir conmigo en que estos “intelectuales”, estos “pensadores a cielo abierto” predican sin dar trigo y además nos roban el nuestro, el comunitario, labrado y ganado honradamente entre tanta cizaña. ¿Quieren nombres y cifras de acumulación de capitales y riquezas de los muchos “epulones” descamisados que se autodenominan progresistas de izquierdas…?
«Todos queremos ser ricos. El dinero no lo rechaza nadie, y los socialistas y comunistas y demás aves de la progresía de izquierdas también somos de este mundo y queremos vivir bien sin despreciar ciertos lujos…» Esta forma de pensar y de obrar no me parece izquierda, es revés, y un claro ejemplo puede ser don. Felipe “El Divino”, que acaba de declarar: «España está en situación muy grave, soy afiliado socialista pero no simpatizante».
Se han pasado más de siete años advirtiéndonos y amenazándonos que votando a la derecha meteríamos al diablo del PP en casa, que nos condenaríamos a tremendos sufrimientos, pero, a juzgar por los resultados de las últimas elecciones, no les hemos hecho ningún caso: ¡Bendito sea Dios!
Nos están achicharrando en Afganistán, en esta guerra cruel y sangrienta en la que pretendieron meternos de rositas y estamos sufriendo como verdaderos chivos expiatorios llevados al matadero atados de pies y manos, justificándola como buena y necesaria, y no aquella, la de Iraq, imperialista e ilegal, y sedienta de petróleo.
Quede claro, pues, que lo habéis pervertido casi todo, incluso el lenguaje. Ahora lo estáis intentando también con las matemáticas, la aritmética, la geometría, las cifras y los números. Y con tanta “borreguería” y tanto bobo bien pagado en las televisiones y demás medios sembradores de cizañas, haciéndose eco de vuestro mensaje “urbi et orbe”, está causando furor la bellaquería de culpar de todos nuestros males a la Alemania de Ángela Merkel y al Euro (con mayúsculas), los dos únicos amigos, fuertes y fiables y sensatos, que tenemos.
Poetas, escritores, juntaletras, escribidores, redactores, cantamañanas de raleas diversas, que lo vuestro es la abstracción, la pura especulación metafísica: No habléis de cifras, de cantidades, de los “mercados “, y dejad en paz la economía.
Sin Euro no hay salvación, ni retorno al paraíso.
Con toda burbialidad.
