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OPINIÓN POR BOUZA POL
Yo tengo un tío en América…
Es cierto y verdad, no miento: Tengo un tío en América, en la América del Norte, en los EE.UU. que...
05/04/2011
BURBIALIDADES
...no se llama Sam precisamente, sino César, César Luis Porras, hijo de Elvira Porras Melcón, natural de Andarraso, del municipio de Riello. Doña Elvira, que tanto quería y añoraba León, era Maestra Nacional y falleció en Madrid hace ya muchos años, pero su hijo el “Yanky”, algo mayor ya, rondando ahora los ochenta años, sigue viviendo en Houston, en el Estado de Texas, donde ejerció con éxito y muy activamente su profesión de neurocirujano, además de recorrer todo el país, y el mundo mundial, dando conferencias.

Hace ya casi cuarenta años, doña Elvira, tan leonesa, influyó sin duda en su nieta, la mayor, para que se casara conmigo, también leonés por los cuatro costados, de pura cepa que, según ella, miraba directamente a los ojos, y no tenía doblez…Y algo semejante debió pensar su adorado hijo, César, el norteamericano, pues siempre, desde el principio, simpatizamos y nos caímos estupendamente.

Pues bien, aunque aquí en León sean pocos los que le conocen, mi tío “político” César, el neurocirujano, el yanky, estudió en Granada y en Madrid (repitiendo estudios y convalidándolos en varias universidades de Estados Unidos); no ha dejado nunca de venir a España, para recorrerla tres o cuatro veces cada año y, de manera especial, muy sentida y emocionada, para  seguir manteniendo sus vínculos afectivos y sagrados con León, y con Salamanca, la tierra donde él nació, la tierra suya y de su padre.

Él, el tío Cesar, pionero, vanguardista, médico vocacional, tan experto en estudiar, examinar, intervenir, extirpar, curar, indagar en los cerebros de muchos pacientes, en EE.UU., donde los abogados son tan poderosos y ponen  demandas multimillonarias por el más mínimo defecto o fallo en la praxis  profesional, él, digo, don César, el científico que tanto estudió e investigó, el que se labró una fortuna de respeto, admiración, premios, distinciones, amigos,  honores…, es un hombre atento, cercano, humilde humanista que cree en la familia, y en Dios, en Dios sin ninguna duda…

Escribo estas breves líneas intentando que puedan ser una cálida muestra del respeto, de la admiración y del cariño que toda la familia le tenemos y le profesamos aunque, evidentemente, en esta ocasión yo tengo que lamentarme muy sinceramente de no haber nacido, ni educado, para la alabanza…, pues, evidentemente, no puedo ejercer de panegirista ―apologista― encomiástico por mucho que lo desee y lo intente, de corazón.

Y bien que lo siento, querido César, pues a la hora de la verdad no sé encontrar las palabras, las mejores palabras que pudieran mostrar nuestro agradecimiento, nuestro cariño, nuestro orgullo por ser de tu sangre, de tu corazón, de tu cerebro, de tu sentimiento, de tu imperecedera memoria.
Gracias, César, que sepas que siempre fue, es, y será una gran satisfacción,  un gran orgullo saberte y sentirte tan cerca de nosotros. El destino, inexorable, no ha querido que un hombre grande, un gran hombre, pudiera regresar, definitivamente, a su adorada España, pero no lo lamentes demasiado…

Lo escribo así, como lo siento, porque es la verdad, porque me da la gana…, porque conozco ¡qué bien se vive en América! Tan bien se vive, tan honradamente, que cuando te paras en un semáforo conduciendo un cochazo de gran lujo y poderío, que sobresale de los demás, es muy seguro que sean muchos los que te admiren y te lo demuestren haciéndote un claro y evidente y muy expresivo signo de aprobación, de reconocimiento del éxito, del triunfo bien logrado, de la victoria honrada.

Sin embargo, aquí en España, es todo lo contrario, y lucir un gran coche se ha convertido en un insulto, en una provocación, en la demostración palpable de la corrupción, pues, aunque no lo digamos, todos pensamos en canallas de la peor ralea, y nos preguntamos: ¿Quién será ese gran capullo ladrón…?, seguro que un político baboso y mentiroso…, o un banquero rufián, o un consejero de Caja de Ahorros desfondada y ruinosa, o un actor cantante titiritero subvencionado a tope, o un empresario del ladrillo estafador…

En fin, que yo tengo un tío en América…

Y me congratulo, y lo digo públicamente en Leonoticias.com

Con toda burbialidad, como siempre.
 

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